Sa Rua

Un carnaval con pocas sorpresas

Entre las 48 comparsas, una alertó del cambio climático, otra vindicó el mallorquín frente al catalán, pero fue una Rua tibia

08.02.2016 | 08:13
Un carnaval con pocas sorpresas

Los ganadores

  • Entre la ´Escola d´antany´ y ´Salvem el pols´

    Hubo una alta participación de carrozas y comparsas. En total 39 comparsas entraron en concurso y 9 quedaron fuera; trece carrozas optaron a premio y una quedó fuera de concurso. En total supuso una participación de más de 2.600 personas. El premio a la carroza más elaborada fue para ´Fantasía veneciana´; la más reivindicativa, fue para ´L´escola d´Antany´; la más original, ´Candiland´ y la más animada, ´Sa siquia va a l´Oest´. Los premios para las comparsas fueron los siguientes: a la más elaborada, fue para Justskinos; la más reivindicativa, Salvem el pols; la más original, ´Endúlzate el carnaval con choco s´Olivera´ y la más animada, fue para ´Saravà´. Esta edición de sa Rua los premios van desde los 250 euros más 20 inscripciones gratuitas en algunos de los talleres programados en los Casales de barrio. Asimismo, los premiados recibirán según en qué categorías bonos de aparcamiento y autobús, o abono mensual de 24 horas de estacionamiento, o bonos  de autobús con tarjeta ciudadana para más de treinta días.

Las claves

  • Lo mejor: la rapidez entre comparsas

    Este año sí s eha conseguido mayor fluidez entre comparsa y carroza. A diferencia de otros años, que había mucha distancia y, por tanto, se hacía muy lenta.
     
  • Lo peor: la impuntualidad

    Una hora se demoraron en salir las carrozas del passeig Mallorca. Con todo, el público no se mostró impaciente y aguardó sin enfandos ni quejas el inicio del desfile. El buen tiempo ayudó.

Este año, el equipo gobernante en Cort quería incentivar el espíritu crítico que históricamente lleva aparejado el carnaval. Para ello incluyó entre sus premios el destinado a aquellas comparsas o carrozas que expresasen sus quejas. Sin embargo, esta edición de Sa Rua no deparó sorpresas ni subió la tensión a nadie. Las reivindicaciones fueron suaves. La comparsa ganadora incluso no vindicó sino que alertó del cambio climático. Salvem els pols puso a desfilar a unos pingüinos tristes.

Una de ellas vistió a sus participantes de cruzados con la cruz de san Jorge y entre sus pendones escribieron leyendas contrarias al catalán. "Tenims cans no gossos", o "menjam sobrassadas no butifarres". Les precedía un camión vestido de tela de lenguas en el que se leía "això es mallorquí, això no". A su paso por Jaume I se escucharon unos pocos aplausos. No recibió premio.

Desde las cuatro de la tarde, hubo quien se hacía un sitio para ver en primera línea el paso de carrozas y comparsas. Sin embargo, esta edición no fue seguida por tanto público, quizá el temor de la lluvia les hizo desistir de una de las citas de la ciudad más multitudinarias. Claro que no han pasado demasiados días de la reciente festividad del santo patrono. "Siempre estáis de fiesta", carcajeaba un turista que se había hecho a ella con una nariz de payaso sobre la suya. Sus acompañantes le reían el comentario.

Novedad

Otra de las novedades de Sa Rua fue el itinerario, desde el passeig Mallorca como inicio y llegada a Antoni Maura. Pese a la importante participación de carrozas y comparsas –según Cort, unas 2.610 personas–, el desfile fue fluido en todo momento.

Sí hubo que lamentar el retraso de más de una hora. El público, pese a llevar un rato largo copando las primeras filas, no se mostró quejoso ante la demora. Los niños aprovecharon para tomar la avenida y batirse en duelo con sus espadas láser. Los padres descansaban de la espera.

Hubo quienes repitieron como los pequeños Adriana Rosselló Company, de 4 meses, y vestida de sirenita, y su hermano Martí, vestido de pirata, junto a su primo, Simó Martín Company, de Mickey Mouse, que estuvieron junto a sus padres en sa Rueta y después en Sa Rua. Lamentaron, por la tarde, que algunas personas no respetasen nada y se colaran.

Mientras el público aguardaba el inicio del desfile, algunos aprovechaban para mirar escaparates, darse una buena merienda en las pastelerías cercanas. Entre el público eran pocos los disfrazados. Incluso un niño le decía a su padre: "Disfrázate de pulpo, o de tortuga". Iba con su anorak.

Mallorca de disfraz

A un grupo de turistas les bastó con pintar de colores el sombrero de souvenir con la cinta Mallorca. La isla siempre fue un buen disfraz.

Como también es lugar de canes, así es que unos amigos disfrazaron a sus perros y a algunos les pusieron las faldas de tul y encaje. Carnaval guau guau.

Otros calentaban motores moviendo las caderas. Iban, ellas y ellos de majorettes.

Sin embargo, el desenfado, la sátira, el sarcasmo quedan lejos de un carnaval que en Palma se vive como otro desfile más. Los disfraces suelen estar comprados, atrás quedan los trajes hechos en casa utilizando la imaginación más que la cartera. Hoy a los niños se les viste de Luke Skywalker y son pocos los mayores que se animan a ponerse la careta.

"A mí no me gusta nada el carnaval, ni sa Rua ni el de Venecia", señalaba un ciudadano que tan solo pasaba por el centro de la ciudad. A otros les bastaba con ponerse una nariz roja de payaso para ponerse a reír. Sa Rua se volvió a bailar a ritmo de batucada. En una de ellas se vio al ex político Miquel Comas.

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