Sant Antoni

Invasión de mascotas

La celebración de las Beneïdes en Ciutat contó con más del doble de participantes que el año pasado gracias al domingo soleado

18.01.2016 | 02:45
Invasión de mascotas

No hay mejor combinación que un domingo soleado y un evento tradicional para que la ciudad salga a la calle. En el de ayer también era necesario ser creyente y tener una mascota, aunque fue fácil unir las cuatro condiciones y conseguir que las Beneïdes de Palma fuesen un éxito rotundo y se produjese una invasión de animales, sobre todo perros, en la calle Sant Miquel. "Me duele la mano de moverla tanto", bromeó el párroco tras una hora utilizando el hisopo para bendecir a más del doble de mascotas que el año pasado.

Al filo de las 13 horas, el padre Antoni Gómez creía que había terminado su labor sacerdotal el día de Sant Antoni, pero tras una hora con el agua bendita, llegaron algunos animales más. Los amos parecían encantados de que les mojasen e incluso hubo algunas personas sin animal de compañía que pidieron ser bendecidos, aunque a los protagonistas de la jornada no les hacía tanta gracia.

Un paseo más largo

Las rutinas diarias de los canes fueron trastocadas ayer y en vez de olisquear las aceras, árboles y farolas de su barrio, tuvieron un paseo más largo para llegar al centro y después les tocó esperar un buen rato junto a otros perros hasta que desfilaron frente al claustro de Sant Antoniet. Los pequeños e incluso algunos de tamaño mediano iban en brazos de sus propietarios. Las caras mostraban sorpresa, curiosidad o miedo, ya que muchos de ellos estaban temblando.

Pese a ser la primera vez que asistían a las Beneïdes, los beagles Ray y Troy no parecían nerviosos. "Les ha gustado", aseguraron sus amos, Luz María Naranjo y César Ríos, que llegaron caminando con ellos desde la carretera de Valldemossa. Para inmortalizar esta primera experiencia, Troy portaba una pequeña cámara de vídeo sujeta a su arnés.

El gato Tigrillo sí que estaba nervioso. Su familia –Penélope, Pere y Aitor– lo cogió de la calle con tres semanas de vida y están tan encantados que recomiendan "no comprar animales, sino adoptarlos". Otro primerizo en la tradición fue el yorkshire de Angelines, Manel, que antes vivía en México con su ama.

También desfilaron conejos, hamsters, tortugas, los caballos de la Policía Montada y bastantes pájaros, como los canarios Tomeu y Simó –por Tomeu Penya y su compañero del grupo Géminis–, el xoriguer Fiona y las lechuzas Mojito y Petunia, cuya dueña denunció que unos cazadores mataron un halcón el pasado domingo sin motivo alguno.

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