Urbanismo

Cort ordena apuntalar el edificio de Pere Garau desalojado por riesgo de derrumbe

Los dueños de la finca de siete plantas deben reforzar los cimientos de forma inmediata y reparar los problemas estructurales

08.08.2015 | 01:51
Dos bomberos acompañan a unos vecinos tras recoger sus cosas.

La declaración

  • "Garantizaremos sus necesidades básicas"

    El coordinador de Bienestar y Derechos Sociales, Xisco Bellés, afirmó ayer que los 32 realojados en el SAM (Servicio de Acogida Municipal) y el centro es Convent "tendrán las necesidades básicas garantizadas" en dichos lugares hasta que puedan retornar a sus casas, cuya fecha se desconoce por completo. El resto de los 60 habitantes del edificio desalojado están con familiares o amigos.
    "Lo más importante era que toda la gente que lo necesitase fuese realojada y que tuviese sus necesidades cubiertas", incidió el teniente de alcalde de Urbanismo y Vivienda Digna, Antoni Noguera, quien añadió que cuando la obra finalice, "Cort certificará que la reparación estructural se ha hecho correctamente".

Cort ordenó ayer apuntalar el edificio de Pere Garau que fue desalojado la tarde anterior por riesgo inminente de derrumbe. Esta medida cautelar debe ser ejecutada por los propietarios de la finca de siete plantas situada en la calle Rafael Lluís Blanes. Tienen que reforzar el inmueble de forma inmediata mediante el apuntalamiento de los cimientos y después han de encargar a un especialista un diagnóstico del estado en el que se encuentra la estructura con el fin de presentar al Ayuntamiento y ejecutar un proyecto de reparación de los problemas que se detecten. Esta es la conclusión del preinforme de medidas cautelares efectuado por los técnicos de Disciplina Urbanística y Seguridad de los Edificios de Cort con el objetivo de "garantizar la estabilidad" del edificio, en el que residían unas 60 personas.

Mientras tanto, los vecinos que el jueves no pudieron coger sus pertenencias básicas lo hicieron ayer acompañados por efectivos del Cuerpo de Bomberos, ya que no podrán volver a residir en sus casas hasta que la estructura de la finca se encuentre en perfectas condiciones. Tras el desalojo, el departamento de Bienestar Social ofreció alojamiento municipal a quienes lo necesitasen. La mitad acudió a viviendas de familiares o amigos, mientras que otras 32 personas –de las que nueve son niños– fueron reubicadas en el edificio de la calle Socors del Servicio de Acogida Municipal (SAM) y en el centro llamado es Convent subcontratado por el Ayuntamiento.

No debía pasar la ITV

El inmueble del número 8 de la calle Rafael Lluís Blanes, entre Pere Garau y Son Gotleu, data de 1974, por lo que no era necesario que pasase la ITE (Inspección Técnica de la Edificación), ya que este año es obligatorio que sea superada por las edificaciones de la década anterior, tal como informaron desde Cort.

En el portal de las 21 viviendas existentes –siete en propiedad y el resto en alquiler– hay colgado un cartel con el teléfono de los Bomberos, por si alguien quiere recoger más pertenencias; y otros dos letreros en los que se explica qué hacer cuando se tiene que desalojar una vivienda y qué ha ocurrido en este caso concreto. Detallan que el edificio "se halla precintado por el grave estado de peligro que representa su falta de estabilidad para la integridad de las personas".

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