Entrevista

Imma Mayol Beltrán: "No se contratará a nadie en Emaya si no es con un procedimiento público: se ha acabado el enchufismo"

01.08.2015 | 00:55
Imma Mayol posa en su despacho de Emaya, en la sede de la calle de Joan Maragall: "Estas vistas al mar son únicas".

Imma Mayol Beltrán

  • Veterana de la política catalana, ahora regresa a su ciudad natal para trabajar en el área a la que ha dedicado casi toda su vida profesional: el medio ambiente. Imma Mayol (Palma, 1958) acumula veinte años en cargos electos: ocho como diputada del Parlament de Catalunya y doce como tenienta de alcalde de Barcelona. Su misión en Emaya no solo es conseguir que la ciudad esté limpia. También tiene el reto de que no haya cortes en el suministro de agua cada dos por tres y de lograr la paz sindical en una empresa con conflictos constantes.

Sobre la recogida neumática

  • -¿Cuándo comenzarán a retirar los buzones de la recogida neumática?
    -Depende del procedimiento judicial.

    -Pero la primera sentencia, aunque no es firme, les autoriza a retirarlos.
    -Los abogados que nos asesoran dirán a partir de cuándo.

    -¿Qué alternativas proponen para la recogida de basuras en el centro histórico?
    -Hay que hacer una licitación para conocer qué sistemas son posibles. Intentaré que haya un gran consenso social, político y ciudadano. La gente tiene que verlo como el mejor método posible. Lo debatiremos mucho.

"En Barcelona ocupaba una tenencia de alcaldía sobre todo el medio ambiente de la ciudad. Mi trabajo en Emaya es más concreto". Así define Imma Mayol su tarea de los próximos cuatro años. La nueva gerente de Emaya asegura que en dos semanas ya se ha puesto al día del funcionamiento de la empresa pública, aunque todavía está "en fase de conocimiento". Se ha levantado a las 5.30 de la mañana para ver una ruta de limpieza: "Estoy muy animada. Emaya tiene muchas posibilidades".

-¿Se siente cómoda con la descripción de "fichaje mediático" de Cort?
-Hubo muchas bromas familiares con esto [Sonríe]. Tomé la decisión personal y meditada de dejar la primera línea política tras veinte años. En Emaya lo que se medirá es mi trabajo. Seguiré las indicaciones del gobierno municipal, que comparto. Si no las compartiese, no habría aceptado el cargo. Espero que de aquí a cuatro años la gente piense que hemos hecho un buen trabajo de equipo. De equipo, porque yo no soy ninguna superwoman ni quiero serlo. No lo fui como política y no lo seré como gerente.

-Ha vivido durante cuatro décadas en Barcelona. ¿La gerencia de Emaya es un retiro dorado en su ciudad natal?
-Retiro no. Gestionar una empresa de 1.400 trabajadores y trabajadoras con el reto de lograr una gestión eficiente y transparente del agua, los residuos y la limpieza de Palma no es un retiro dorado. Quizás si estuviera en el consejo de administración de una multinacional... Para gestionar esta empresa hacen falta muchas energías y horas. Así que no es un retiro, sino un trabajo muy activo. Cuando esté retirada confío en hacer otras cosas [Ríe].

-Hablando de multinacionales. Según su currículo, entre 2011 y 2013 trabajó en Balears para una filial de Agbar...
-Fueron seis meses y no fue una experiencia satisfactoria. Era un trabajo muy técnico. No tenía responsabilidades en la empresa. Gestionaba un proyecto...

-...y ese proyecto sobre la gestión del agua implicaba al sector hotelero para el tratamiento del agua. ¿Es moralmente incompatible con su cargo en Emaya?
-...era un proyecto sobre agua y turismo. Insisto: fueron solo seis meses y de un trabajo muy técnico. No, no, no hay ninguna incompatibilidad. Para mí no fue significativa mi experiencia en Agbar.

-En esa época hubo una polémica por la investigación que abrió la Oficina Antifraude de Catalunya por una supuesta incompatibilidad de su trabajo público y el de Agbar.
-Ni siquiera se tuvo en consideración. Fue una falsa denuncia que afortunadamente no tuvo repercusión, porque no tenía base.

-Lleva dos semanas en Emaya y una de las primeras decisiones tomadas por el consejo de administración ha sido despedir a los dos trabajadores que formaban el gabinete de comunicación de la empresa pública. ¿Ha comenzado la caza de brujas como denuncia el PP?
-No hay ninguna caza de brujas. Este caso es una evidencia de lo que no deben hacer unos responsables políticos. Uno de los despedidos había sido contratado como cargo de confianza política. Su permanencia en la empresa debería haber estado vinculada a la del presidente. Pero se hizo lo que nunca hay que hacer: unos meses antes de las elecciones se le hizo fijo en otro puesto de trabajo. Es una mala praxis. Es como si a mí, que me ha escogido una política, me hicieran fija. No es de recibo. Según el parecer de la presidenta [la regidora Neus Truyol], ninguno de los dos ha desarrollado su trabajo correctamente y se ha decidido rescindir sus contratos.

"Hay que esforzarse no solo en aumentar la limpieza, también en mejorar los contenedores"
-¿No ha sido por afinidad política?
-No, y la prueba de eso es que no hay intención de hacer más despidos. En esta empresa hay personas con distinta ideología y a mí, sinceramente, no me importa mientras hagan bien su trabajo.

-Han tenido que reconocer que son dos despidos improcedentes e indemnizarles en total con 100.000 euros. ¿Así es como gastarán el superávit que supuestamente tiene Emaya?
-Esas indemnizaciones son muy costosas porque, a mi criterio, tenían sueldos sobredimensionados. En un caso el salario rondaba los 60.000 euros. No creo que haya muchas personas que, en el sector de la comunicación, cobren eso en el mercado a día de hoy. Las indemnizaciones pagadas son las que dice la ley.

-¿Eso quiere decir que Emaya no necesita jefes de prensa o que colocará a uno que sea políticamente afín a usted?
-Sí, dos personas. Serán las dos únicas personas que, aparte de mí, se contratarán como cargos de confianza.

"En algún momento hay que plantear un ´reset´ en la ciudad y eso requiere un proceso"

-¿No será mediante concurso público?
-No. Tendrán contratos de cuatro años y cobrarán lo mismo que la gente de comunicación del Ayuntamiento, que son 38.000 euros. Con la diferencia de salarios, se amortizarán rápidamente las indemnizaciones.

-La tradición de esta empresa pública dice que cada dirigente la ha utilizado como herramienta de contratación de sus amigos.
-El encargo que tengo de la presidenta y del gobierno municipal es que eso se ha acabado en Emaya. Y lo puedo asegurar con toda rotundidad: se ha acabado el enchufismo en Emaya. Todas las contrataciones para trabajar en la empresa se harán mediante procesos de selección abiertos con los mismos requisitos de los profesionales que trabajan en la administración pública: igualdad, mérito y capacidad.

-¿Tienen contrataciones previstas en breve?
-Sacaremos como muy tarde la semana que viene dos procesos de selección abiertos. Uno será para el próximo responsable de administración y finanzas, porque tenemos una persona muy buena pero se jubila por edad en febrero. El otro será para la dirección de limpieza y gestión de residuos. Son puestos tan sustantivos en la empresa que no pueden ser cargos de confianza. En el futuro reforzaremos los servicios jurídicos con la misma fórmula de contratación. No entrará nadie en Emaya si no es con un procedimiento público.

-Hablemos de limpieza. Palma está muy sucia. Y en el mes y medio del nuevo gobierno municipal no parece que la situación haya mejorado.
-Mi opinión es que Palma tiene un problema de calidad del espacio urbano. Hay una mezcla de falta de limpieza, mal estado de los contenedores y problemas de pavimentación. Hay que hacer un esfuerzo no solo en aumentar la limpieza, también en mejorar los contenedores.

"El personal dice que
hay un alto grado de desmotivación y de absentismo laboral"

-Por poner un ejemplo, le recomiendo que visite los contenedores de Torcuato Luca de Tena esquina Aragó. Cada mañana es una experiencia olfativa intensa, por decirlo finamente.
-Hay que renovar los contenedores de forma conjunta en toda Palma. Ahora coexisten distintos modelos de los últimos quince años. En algún momento hay que plantear un reset en la ciudad. Esto no puede ser pasado mañana, sino que requiere un proceso. Al principio habrá que tomar medidas parche. Y a partir de un determinado momento, habrá que reiniciar, comenzar de cero dentro de un año o un año y medio. No solo para los contenedores, también para la maquinaria y el funcionamiento de la empresa. Hemos tomado la decisión y hay que ver la capacidad inversora de los próximos cuatro años. Actualmente tenemos unos 40 millones de euros para inversiones.

-Y volviendo a la limpieza de Palma...
-Hay cosas que hemos comenzado a mejorar. Este verano se han contratado personas para reforzar la limpieza no solo en el centro de la ciudad, también en puntos que lo requieren de los barrios. En verano hay mucha presencia de gente en las calles tanto de personas venidas de fuera como de Ciutat. En Camp Redó, Son Gotleu, Son Roca o Pere Garau no hay una presencia turística significativa y hemos reforzado la limpieza porque es ahora cuando la gente está más por la calle y no en invierno.

-Las estadísticas dicen que Emaya recoge más trastos y muebles de la calle que con el servicio a domicilio. ¿Cómo puede ser que, aun así, la recogida a domicilio tenga una semana de lista de espera?
-Hay que cambiar el sistema y ser más eficientes en la respuesta. Estamos estudiando un método que sea cómodo a la ciudadanía, que reduzca los trastos y muebles en la calle y que sea menos costoso. El servicio actual es costosísimo para Emaya porque hay que dar un doble servicio [a domicilio y en los contenedores]. Es ineficiente, porque ni es satisfactorio para la gente ni es rentable económicamente para la empresa. He planteado un nuevo sistema para corregir esos fallos y en un mes estaremos en condiciones de presentarlo.

-El verano pasado había 300 contenedores sin recoger al día. ¿Cuáles son las cifras de 2015?
-No tengo esos datos. Es verdad que hay rutas que no se acaban. Tenemos que conseguir que todas las personas que trabajan en Emaya rindan al máximo. El personal dice que hay un alto grado de desmotivación y de absentismo laboral. A mediados de agosto convocaremos una auditoría de gestión para que haga un diagnóstico de la ciudad, propuestas de mejora y que nos ayude a implantar los cambios. Entonces sabremos por qué quedan contenedores sin recoger: si es porque no hay eficacia o porque están mal diseñadas las rutas.

-¿Cuándo barrerán las hojas muertas de la calle? Parece que en Palma estamos permanentemente en otoño.
-Las hojas me preocupan porque los imbornales no pueden quedarse bloqueados. Hay gente a la que le preocupa mucho las hojas en la calle, pero en otras ciudades es un vínculo entre naturaleza y ciudad. La percepción de la limpieza es muy subjetiva. De todas maneras, tenemos la obligación de limpiarlo.

-¿Cómo puede ser que cada semana haya reventones en las tuberías de suministro de agua?
-La red de suministro es vieja y tenemos una gran necesidad de inversión en el departamento de aguas. Aún no sabemos cuáles son las prioridades. Las pérdidas no son muy significativas respecto a otras ciudades aunque ya me parecen mucho: representan entre el 16 y el 18%. Hay ciudades importantes de España que pierden hasta un 30% del agua.

-Si los vecinos pagan puntualmente, ¿por qué tienen que sufrir el castigo de los cortes de agua?
-El plan de renovación de tuberías tiene que hacerse y será público. Tenemos que activar nuestras inversiones y las de otros, como el Ministerio del Medio Ambiente y el Govern balear. Hay que mejorar la depuradora del Coll. La presidenta de Emaya y el alcalde tienen la intención de hacerlo. En estos años ha faltado liderazgo político. En breve pondremos a disposición del Ministerio un solar para que financien una nueva depuradora.

-¿Qué hara Emaya con las familias que no puedan pagar el recibo del agua?
-Emaya ya tiene una tarifa cero para las familias que cobran 1,5 veces el salario mínimo interprofesional. Si hay casos concretos que vengan de servicios sociales, los estudiaremos.

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