Policía de Palma

Los sindicatos piden un pacto municipal que marque el modelo de la Policía Local

Las funciones tradicionales de los agentes se han visto solapadas por las nuevas tareas de seguridad ciudadana, propias de la Policía Nacional

01.03.2015 | 03:10
Policías locales actuando como si fueran antidisturbios de la Policía Nacional: una imagen que explica el nuevo modelo policial.

Las frases

  • Jaime Garau, CSIF
    "No puede ser que entre un partido a gobernar y quiera hacer una cosa y que entre otro y cambie los planes. Hay que ver qué policía quieren entre los dos partidos"

    Juan Carvajal, CCOO
    "Los problemas de la Policía Local se arreglan cumpliendo rigurosamente con la legalidad en todos los estamentos y luchando contra la corrupción"

    Óscar Rojas, SPPME
    "Deberíamos centrarnos en ser policías locales y realizar nuestras funciones específicas, que hemos abandonado un poco durante estos cuatro años"

    Toni Teba, UGT
    "Hace falta una especie de pacto de estado. No puede ser que cada 4 años jueguen con nosotros a la ruleta y estemos a la expectativa de si sale el rojo o el negro"

La herida que abrió el alcalde

  • Portavoces sindicales afean que Mateo Isern diga que la corrupción es un mal "endémico"

    La corrupción en la Policía Local de Palma "es un problema endémico". Esa frase, pronunciada por el alcalde Mateo Isern (PP) en el pleno de enero, no sentó nada bien a los agentes municipales y la han criticado todos los sindicatos.
    "Tras lo que ha dicho, moralmente no le aceptamos como jefe. Esperamos como agua de mayo que se marche a casa", aseguró Jaime Garau, delegado sindical del CSIF. En la misma línea se expresó Toni Teba (UGT): "Fue un auténtico mazazo. Esas declaraciones fueron totalmente desafortunadas y exigimos una rectificación porque esa no es la realidad".
    Óscar Rojas, del SPPME, resaltó que las palabras de Isern sentaron "muy mal" a los agentes: "Un alcalde nos estaba llamando corruptos a todos". Para Juan Carvajal (CCOO) hay que hacer una interpretación política de los casos de corrupción que ha protagonizado la Policía Local de Palma en el último año y medio: "Se trata de una minoría que, por afinidad a cierto partido político, ha podido resultar beneficiada. Pero la corrupción no es inherente ni endémica de la policía".
    Otra cuestión que, según los sindicatos, afecta negativamente a la imagen pública de la Policía Local es que tanto el comisario jefe, Joan Miquel Mut, como el regidor de Seguridad Ciudadana, Guillermo Navarro, permanezcan en su cargo pese a estar imputados.
    "No nos podemos permitir el lujo de tener un jefe de policía y un regidor imputados. No deberían representar a la policia mientras están bajo sospecha", afirmó Rojas. Carvajal también sostuvo que ambos se deberían haberse apartado. Garau defiende que el edil Navarro debería haber dimitido ya, no por la imputación, sino por no cumplir el programa electoral del PP. Sobre Mut no se pronunció. Teba aseguró que "debe prevalecer la presunción de inocencia" para ambos.

Los cuatro sindicatos con representación en la Policía Local de Palma exigen a los partidos políticos un pacto municipal que fije un modelo estable para el cuerpo de seguridad. Critican que cada equipo de gobierno quiera implantar un nuevo modelo policial, centrado en unas tareas diferentes, lo que dificulta la especialización de los agentes y la continuidad de sus tareas.

Óscar Rojas, representante del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (SPPME), resume la incertidumbre de los agentes palmesanos con una frase tan real como preocupante: "Dependiendo de lo que quiera hacer el político, coloca a un mando policial u otro".
En las sucesivas legislaturas, en la Policía Local han ganado fuerza las tareas de seguridad ciudadana. Este modelo, que invade en algunos aspectos las competencias de la Policía Nacional, es el que se ha potenciado durante esta legislatura.

El cambio de intendente en 2011 –que supuso que Antonio Vera estuviera al mando del cuerpo– debía ser un revulsivo para que el nuevo equipo de gobierno del PP aplicara su proyecto policial. Algunos agentes esperaban ganar funciones y comerle terreno a la Policía Nacional en materia de seguridad ciudadana. En esa línea, se han creado nuevas unidades especializadas en los últimos años que han recibido suculentos pluses económicos, en detrimento de unidades tradicionales como la policía de barrio.

El nuevo modelo, en expansión

Son ejemplos la unidad canina (Ucan), creada en noviembre de 2011 y especializada en el control de drogas, o la unidad de seguridad integral (Usei), que desde febrero de 2012 integra a uno de cada siete agentes municipales.

En la misma línea, nació a finales de 2011 la unidad de servicio de información y análisis policial (SIAP), que viene a ejercer las funciones de una policía secreta y que realiza investigaciones confidenciales. Para completar el rosario, nació en septiembre de 2013 el departamento de asuntos internos (DASI) con la finalidad de tramitar los expedientes que pesan sobre los agentes del cuerpo y lavar los trapos sucios en casa en vez de nombrar a un instructor externo.

Todas estas unidades se han creado bajo el actual mandato del PP. También fue bajo un gobierno popular (en noviembre de 2006, durante la legislatura de Catalina Cirer como alcaldesa y con Álvaro Gijón como regidor de policía) cuando nació el polémico Grupo de Actuación Preventiva (GAP). Por aquel entonces, estaba dedicado a la lucha contra las bandas juveniles, pero luego ha protagonizado varios de los casos de presunta corrupción que investiga el juzgado de instrucción número 12 de Palma.

Los agentes contrarios a este modelo les llaman –de forma despectiva– "Los hombres de Harrelson". Un ejemplo para la controversia fueron los controles de alcoholemia en el Paseo Marítimo exhibiendo escopetas en alto, una situación que se ha producido durante esta legislatura.

Regreso "a los orígenes"

Su propuesta es volver a los orígenes y recuperar las funciones tradicionales de los policías: el control del tráfico y la aplicación de las ordenanzas municipales que realizan unidades como la Patrulla Verde o la policía de barrio.

Los detractores arguyen que el modelo clásico de la Policía Local es caduco, porque no responde ni a las demandas ciudadanas ni a la realidad actual de Palma. También argumentan que la Policía Nacional está desbordada y no da abasto con todos los incidentes de su competencia que se producen en la ciudad (que, no obstante, tiene una tasa de criminalidad muy baja), por lo que la Policía Local debe ayudar en las tareas de seguridad.

El debate sigue vivo entre los agentes, aunque ha pasado a segundo plano desde que en septiembre de 2013 estallara la primera de las operaciones por presunta corrupción en el cuartel de Sant Ferran. Sin embargo, las cuatro agrupaciones sindicales representadas en la Policía Local piden un consenso definitivo a los partidos políticos –como el que se exige con las leyes de educación– para que creen un modelo policial estable y duradero.

"La solución es que haya una especie de pacto de estado sobre la policía. No puede ser que cada cuatro años jueguen con nosotros a la ruleta y estemos a la expectativa de si sale el rojo o el negro", afirma Toni Teba, de UGT.
Rojas, del SPPME, asegura que los agentes municipales de Palma necesitan "un reset". "Tenemos que volver a nuestros orígenes y, a partir de ahí, volver a ganarnos la confianza del ciudadano. Deberíamos centrarnos en ser policías locales y realizar nuestras funciones específicas, que hemos abandonado un poco durante estos cuatro años, y luego ampliar si se puede con seguridad ciudadana", manifiesta.

Cuatro jefes en cuatro años
Su sindicato lamenta que, durante la presente legislatura, se haya cambiado hasta tres veces el jefe de la Policía Local. Primero lo fue Nicolás Herrero, aunque por poco tiempo. En seguida pasó a ocupar el cargo el ahora imputado Antonio Vera. En septiembre de 2013 dimitió y Herrero recuperó la jefatura. Cuando Herrero se jubiló por edad, Joan Miquel Mut se convirtió el nuevo responsable policial. "Así no te puedes adaptar a nada. Somos como una veleta", se lamenta Rojas.

Jaime Garau, representante sindical del CSIF, también se apunta a la fórmula de "empezar de cero y lograr un consenso de los grandes partidos". "No puede ser que entre un partido a gobernar y quiera hacer una cosa y que entre otro partido y cambie los planes. Hay que ver qué policía quieren entre los dos principales partidos. Eso es marear la perdiz y ahora mismo se vive un descontrol total", criticó Garau. Por parte de CCOO, Juan Carvajal defendió que la crisis de la Policía Local de Palma se debe solucionar "cumpliendo rigurosamente con la legalidad en todos los estamentos y luchando contra la corrupción".

En lo que queda de legislatura no se prevén cambios de relevancia en la estructura y la jerarquía de la Policía Local. Fuentes municipales aseguran que el alcalde Mateo Isern no prevé relevar ni al regidor de Seguridad Ciudadana, Guillermo Navarro, ni al comisario jefe Mut, pese a que ambos están imputados.

Teniendo en cuenta que al equipo de gobierno le quedan pocos meses de vida, no queda margen para redefinir el modelo policial. El próximo equipo de gobierno, el que se decida en las urnas el próximo 24 de mayo, será quien tenga la responsabilidad de llegar a un pacto definitivo sobre la Policía Local o, en su defecto, crear otro modelo que solo dure cuatro años.

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