MIGUEL VICENS PALMA
El viejo aparthotel Uto de Cala Major tiene las horas contadas. Tras ser sus interiores totalmente desarmados de tuberías y cableado eléctrico, ha llegado el momento del derribo parcial del inmueble de doce plantas, símbolo del desarrollismo en uno de los barrios palmesanos más castigados por la degradación y la falta de inversiones.
En una compleja operación que se desarrolló ayer por la mañana y se prolongó durante casi cuatro horas, un remolcador que zarpó desde el puerto de Palma trasladó hasta las rocas situadas al pie del viejo hotel una plataforma que cargaba con la retroexcavadora que a partir de hoy reducirá a escombros uno de los edificios del complejo, el más cercano al litoral, de sólo cuatro alturas, conectado con el principal a través de la cuarta planta, la que da acceso a la calle Joan Miró. Con ello, el objetivo de la empresa constructora que transforma el Uto en un edificio de apartamentos de lujo es doble: ganar todo el espacio litoral de la primera línea y lograr que los setenta nuevos apartamentos del edificio puedan disfrutar, sin obstáculos, de las mismas vistas espectaculares al mar, desde la playa de Illetes al cap Blanc.
El remolcador condujo ayer la gran plataforma hasta las rocas de Cala Major, donde quedó amarrada como lo hace una embarcación al dique de un puerto, con dos grandes amarras en cada una de sus bandas. En ese momento, empezaron los trabajos. Asistidas por un grupo de operarios de la constructora, la retroexcavadora con la que se llevará a cabo el derribo y una de menor tamaño empezaron a construir una pequeña plataforma con la que trasladar a la primera a tierra firme, salvando para ello una pequeña altura. La operación se desarrolló con mucho estruendo pero sin ninguna incidencia. Eso sí, numerosos vecinos de la zona salieron a sus balcones para seguir todo el proceso, así como los bañistas que se encontraban en las rocas y pequeñas calas que se encuentran entre Cala Major y el puerto deportivo de Calanova, en Sant Agustí, ayer muy concurridas por el tiempo veraniego.
El grupo Bendinat invierte 50 millones de euros en la rehabilitación del inmueble, que tras la reforma se convertirá en otoño de 2013 en un edificio de 79 viviendas de entre 100 y 225 metros cuadrados. Las plantas superiores contarán con seis viviendas dúplex con piscina particular. Además se construirá un aparcamiento de 105 plazas con acceso desde Joan Miró y en el espacio libre que quedará en la zona litoral se habilitará un jardín, una piscina cubierta, una descubierta y un solarium junto al mar. La promotora ha solicitado a Costas los permisos para reformar el paseo marítimo, ahora muy degradado.