MIGUEL VICENS. MVICENSMASSANET@ME.COM
Si no hubiera zonas verdes no habría que mantenerlas. Así que mejor eliminar las menos significativas, los parterres de las barriadas periféricas alejadas del centro turístico, y rebajar así el presupuesto del mantenimiento de parques y jardines, uno de los contratos más caros y suculentos para el concesionario que Cort adjudica.
Dicho y hecho, empezamos con la poda en Can Capiscol, sin previo aviso, en pleno agosto, mes inhábil en el Ayuntamiento, y en septiembre ya presentaremos y explicaremos el plan de ahorro, una vez empiece a dar sus primeros frutos. Nadie se enterará hasta entonces.
Sin embargo, ha ocurrido que los vecinos de Can Capiscol, como los de otras barriadas de la ciudad donde Cort no siembra rosas ni bandas tricolores de petunias en primavera, tienen un especial apego a sus humildes plantas y arbustos. Qué le vamos a hacer. En primer lugar porque no abundan, pero sobre todo porque como contribuyentes sin exenciones fiscales por vivir lejos de la Seo, el Born o Sant Jaume exigen a su Ayuntamiento que se ocupe con una mínima diligencia del mantenimiento de las calles y los elementos ornamentales que hay en ellas. Al fin y al cabo, administrar una ciudad no es otra cosa que cuidarla y garantizar a los ciudadanos los servicios básicos. Conviene recordarlo de vez en cuando. Por este motivo y no por otro, los vecinos de dicha barriada y los de otras que también se han manifestado al respecto de la polémica no están dispuestos a que Cort convierta el entorno de sus casas en un desierto mientras anuncia inversiones millonarias en infraestructuras en la fachada marítima o sigue renovando el mobiliario de otras zonas de la ciudad.
Hay soluciones menos radicales para ahorrar. Hay alternativas menos injustas que vaciar los parterres de los barrios periféricos mientras el centro turístico luce como un jardín botánico.