M. V. PALMA.
La Policía Local realizó la noche del martes controles acústicos en las calles de Sa Gerreria durante la celebración de las denominadas noches martianas del barrio, que reúnen a cientos de personas en los bares y restaurantes de la zona una vez a la semana.
Media hora después del cierre de las terrazas, a las once y media, efectivos de la Policía Local efectuaron controles acústicos en el exterior de los locales, que permanecen abiertos hasta la una, y tomaron algunas fotografías, mientras dos unidades móviles aparcaban en la plaza den Coll y los dueños de los bares y restaurantes pedían encarecidamente a sus clientes que entraran en los locales y no formaran aglomeraciones en la vía pública, la principal queja de los vecinos que sienten que la pujante oferta de ocio perturba su derecho al descanso.
No obstante, el pasado martes el número de participantes en las noches martianas de Sa Gerreria no fue ni de lejos tan elevado como en las anteriores noches de verano, sobre todo en las dos últimas citas, en las que en algunos momentos se llegaron a concentrar hasta sesenta personas en el exterior de los locales, un trasiego exterior que causó airadas protestas de algunos vecinos.
El cambio que ha experimentado el barrio de sa Gerreria en la última década lo ha convertido en un lugar de ocio nocturno habitual entre los jóvenes. La llamada ruta martiana permite recorrer una quincena de bares del centro histórico con un precio idéntico en todos ellos: dos euros por un pincho y una bebida a escoger. Ese reclamo ha conseguido que las calles de del barrio se llenen de gente martes tras martes desde la hora de apertura hasta la una de la madrugada. En tres años se han solicitado 26 licencias de apertura de bares y restaurantes.