conflicto en la platja de palma. La gerente del consorcio respeta la decisión del president del Govern
M. CAÑELLAS / AGENCIAS. PALMA.
Los derribos de Can Pastilla quedan en suspenso hasta nueva orden. Cabrá esperar ahora si la intervención del president Francesc Antich ha sentado un precedente en el desarrollo del Plan de Renovación de la Platja de Palma y si ello conlleva el replanteamiento de las actuaciones. Las reacciones a la decisión de Antich, que ha apaciguado los caldeados ánimos de los vecinos, no han tardado en saltar a la palestra.
Margarita Nájera, gerente del Consorcio, dijo ayer respetar la decisión del máximo responsable del Govern. Nájera aseguró que "no se siente desautorizada" por la negativa del president del Govern, Francesc Antich, a respaldar el derribo de 91 viviendas en Can Pastilla, tal y como estaba planteado en el plan de reconversión urbanística. "El president ha entendido que en este momento había que tomar esta decisión y avanzar esta suposición, por tanto, es absolutamente respetable, no tengo nada que decir", declaró en una entrevista con la emisora Ona Mallorca.
La comisionada del Gobierno para el proyecto de reorganización urbanística de la mayor zona turística de Mallorca esperó que la Asociación Hotelera de la Playa de Palma no plantee recursos judiciales contra el plan porque sus dirigentes son personas "prudentes y juiciosas".
Hoteleros piden más consenso
Su presidente Francisco Marín indicó ayer, al respecto, que se redactaron 23 borradores hasta llegar al definitivo y confió en que la paralización del plan no se lleve a cabo. Su suspensión supondría la "degradación" de la zona y la reducción de los precios del sector, una tesitura que repercutiría muy negativamente en la clientela turística. Para Marín, lo ideal hubiera sido comenzar por "las cosas más fáciles" y "no generar inquietudes desde el principio" que "lo único que han hecho ha sido aumentar el problema", indicó. "Todo el mundo opina en función de lo que le afecte", añadió, por lo que "se debería llegar al máximo consenso posible", prosiguió. "Espero que el trabajo realizado durante un año y medio sirva para algo" y que "se vaya puliendo durante el periodo de alegaciones", afirmó Marín, que coincidió así con Nájera, quien insistió en que el proyecto se encuentra en esta fase, y que su propósito es alcanzar acuerdos "en lo que sea posible".
También Joseba Dañobeitia, director de Planificación Urbanística del Consorcio, aludió ayer a este objetivo. "Estamos de acuerdo en los principios básicos pero quizás no llegaremos a un 100% de en los medios para llevarlos a cabo", detalló. "Se trata de empezar a caminar con el mayor consenso posible", continuó Dañobeitia, al tiempo que mostró su sorpresa por la decisión adoptada por el president. "Es lo último que me esperaba", declaró. Dañobeitia desconoce las consecuencias de la paralización aunque no descartó un cambio de la zona de afectación. Sin embargo, para el director de Planificación Urbanística no cabe otra solución técnica si verdaderamente se quiere dar respuesta a la problemática de Can Pastilla, una zona obsoleta, de calles estrechas, con dificultades en el tráfico rodado y el aparcamiento. Dañobeitia entiende la postura de los vecinos y comerciantes. Pero "en todo planeamiento hay afectados. Lo que hay que mirar es si prima el interés general". "Me temo que nos va a paralizar el miedo", lamentó.
Por su parte, la plataforma contraria al Plan de Reforma mantiene la manifestación prevista el próximo 14 de septiembre frente al Consolat de la Mar.