LOURDES DURÁN
La naturaleza se alía con la ídem de los trasuntos que día sí, día también, nos colman con una ajustada radiografía de lo que se viene en llamar idiosincracia mallorquina. Palma ayer dejó de existir porque avanzada la niebla, perdió sus perfiles concretos. Como estos políticos que nos han sableado, y éstos otros que siguen haciéndolo con su callada por respuesta. La Catedral, el castell de Bellver, el Palau de la Almudaina y los transatlánticos escondían el rostro, bañados por la vergüenza de este "todos lo sabíamos" y nadie dijo nada.
Omertá es el término que se acuña cuando alguien se resguarda con el silencio cómplice que nace del temor y del clientelismo ante los crímenes de la Cosa Nostra siciliana, la Camorra napolitana y dicen que la peor de todas, la Anónima Sarda. Como por nuestra idiosincracia los mallorquines somos más bien escasamente sanguinarios, pasamos por la vida con una omertá dicharachera que oscila del ´aquí nos conocemos todos´ al ´ya te lo había dicho´. O sea, que nos pone la política de hechos consumados. Sólo que, la naturaleza se cansó en la semana que declaró Maria Antonia Munar y en la antesala que arrancará prácticamente con Jaume Matas, vendrá o no vendrá.
La doble MM –pronúnciese en inglés, sacando la puntita no más al concluir la primera letra, algo así como ´em-em´– ha puesto en un brete la belleza de las piedras que ofertaron, él como presidente del Govern balear, y ella, como presidenta del Consell. ¡Qué ingratos con el patrimonio! Busquen fotos, hagan hemeroteca, y verán lo habituales que ha sido el dueto MM –siga engolando la lengua– a ponerse delante de la postal menos cara de la ciudad: la Catedral, capilla de Miquel Barceló, aparte. Para aclarar suspicacias, el dúo MM no pincha discos. Al parecer, siempre presuntamente, pinchaba sobre seguro.
Una ciudad que permite cagadas sobre sus ilustres, ya me dirán. Mismamente, un ejemplo: las palomas vecinas a la Audiencia, más conocida como Can Berga, son testigos que han sobrevolado las testas de Bartomeu Vicens, Miquel Nadal, Maria Antónia Munar, y mucho antes el prócer Gabriel Cañellas, amén de otros quinquis de mayor o menor abolengo, como el clan de la Paca, se expresan afines a su naturaleza.
El pobre Antonio Maura aguanta estoicamente o ´a la mallorquina´ –por eso dejó la isla y se fue a la corte de Madrid, porque no soportaba su tierra– las cagadas de los pajarracos urbanos. Una se pregunta porqué la toman contra el liberal venido a conservador, y no contra éstos, presuntamente, delincuentes. Aina Calvo, deberías poner remedio y convocar una junta de vecinos a ver qué sacan en claro de estos inquilinos plumados que no hacen más que cagarla día tras día, y encima, sobre testas tan ilustradas. O, ¿es que estamos ante un significativo plante de la inveterada omertá, y los alados sin techo ya tienen dónde y cómo expresarse?
Tengamos la fiesta en paz, que la semana promete, siempre y cuando los pájaros de la ciudad no decidan montar una huelga a la japonesa. Es decir, un excesivo celo en su quehacer y acabemos todos cagados.