PILAR GARCÉS
En efecto, resulta extraño seguir donde no te quiere nadie. Una carga emocional que no me puedo ni imaginar, eso de levantarte todos los días para ir a ocupar una silla que ni por lógica democrática, ni por lógica a secas te corresponde. Una "anomalía" han venido en denominar gobierno y oposición en Cort a la presencia de Cristina Cerdó al frente de Emaya, máxime cuando la mayoría de sus correligionarios fueron expulsados de sus poltronas al romperse el Pacto.
Sin embargo, no se trata de la única extravagancia que nos propina la actualidad política de la ciudad. Incoherente y anormal es gestionar Palma a base de decretos de alcaldía porque careces de los necesarios apoyos en el pleno. Así se hacían las cosas en los tiempos de aquellos cuyos rastros estamos borrando de lugares como sa Feixina, no en democracia. No en esta época de socialistas, comunistas y verdes. Original asimismo cabe considerar la mera posibilidad de que PP y PSOE concilien un pacto para situar al mando de Emaya a un conservador de ésos que hace un par de semanas propugnaban una moción de censura contra Calvo.
Anómalo, pero no imposible. Al fin y al cabo, eso de colocar cada residuo en su bolsa da cierta pereza. ¿Quién no ha sentido alguna vez la tentación de mezclarlos todos y a correr?