LOURDES DURÁN
Hay quien se toma a chirigota esto del jale pascual, pero es asunto serio como ya verán. Personas de probada solvencia intelectual como Juan Guerra –ni por asomo es el hermanísimo–, Gabriel Janer Manila y Francesc Salleras discurrían sobre el folclore de la Cuaresma. Llegados a cierto punto, y llevados de su filiación al acervo popular que pone en la mesa panades, crespells y robiols, decidieron elevar una plegaria a la Mare de Déu de la Panada. Aquel sábado de gloria de 1980 en la librería Jovellanos se gestó la nueva advocación. Mientras Juan modelaba con pasta de papel la virginal madre, Llorenç Moyà i Gilabert de la Portella le escribía la siguiente oración: "Mare de Dèu de la Panada, Vós que cada any, per un igual, ens enceneu el foc pasqual, quan el borró treu flor morada, feis reposar nostra mirada sobre la llana dels anyells, menau el cor dels passarells i, si la vida ens mal avesa, feis-nos tastar la gran dolcesa dels robios i dels crespells. Amén".
¿Es o no asunto serio el jale pascual que hace de la gula nuevas vírgenes? Otro día, contaré su leyenda.
La antesala a los corderos, a las panades de diversos rellenos, a los robiols y los crespells, la ocupan las monas y los huevos de Pascua. Las empleadas de La Favorita, Fany Méndez y Mari Carmen Villalonga, se han esmerado de tal manera que la vitrina parece obra de Tim Burton en la premier de su Alicia en el país de las maravillas. "Nos lleva muchas horas montar el escaparate", advierte Mari Carmen, que lleva 33 años en la conocida pastelería, propiedad de José Lorenzo Mulet. Es costumbre que las familias mallorquinas encarguen las monas de Pascua. Algunos llegan a tal extremo que no dudan en obsequiar a sus hijos con monas de tamaño natural. Cuenta Adelaida, de la pastelería Casasayas, que el año pasado "un cliente nos pidió un huevo de chocolate gigante para regalárselo a su hija". ¿Cómo un sarcórfago? "No, no, por favor, pero sí, la idea era que la niña se pudiera meter dentro". Un baño de chocolate a medida. Ejemplares, como el castillo que luce el escaparate del establecimiento, que ahora regenta Jordi Casasayas Ladaria, alcanzan los 700 euros, aunque puedes hacerte con una mona por 20, la más económica.
Mientras un Coll de San Simón se lleva los cuartos embetumats de toda la vida, no muy lejos, en el Forn Fondo los top ten del fútbol quedan como estampa de los huevos de chocolate que crea Pau Llull, cuarta generación de la familia al frente de este emblemático horno y pastelería de Palma. Kaka, Cristiano Ronaldo, Leo Messi y Andrés Iniesta están para comérselos. Pero, tal y como señala la madre del creativo pastelero, Margarita Riera, ganan por goleada los huevos de Hello Kitty.
Como no sólo de dulce vive el hombre, ni la mujer tampoco, es fundamental en el jale pascual las panades que en el Forn Fondo adquieren su escala mayor con el pasteló. "Antiguamente, cuando los señores iban de caza, la carne se utilizaba para hacer el pasteló que tenía forma alargada y se adornaba con rosas. Su pasta es dulce, lleva azúcar, jerez y zumo de naranja. Es más popular en Palma que en los pueblos, que prefieren las de pasta salada", detalla Riera.
Las señoras y señores ya hacían cola ayer en carnicerías como Carns Comas, del Olivar. Para quien no conoce los secretos de la vianda, el cocinero Marc Medina ofrecerá el día 24 en Flassaders un curso de empanadas. Eso sí, a su libre albedrío, sin escamotear la tradición, que el jale pascual es asunto serio. ¡Que la Mare de Déu de la Panada nos acoja!