LOURDES DURÁN
Antes San José se ofertaba con "libros para papá". Ahora el espectro publicitario avanza en encajes. Los padres se han apuntado, en consonancia con la época, al metrosexualismo. O al menos así lo quieren los vendedores. Con menos bombo que cuando se festeja ese invento comercial del día de la madre, el del progenitor se vive en las vitrinas de asombro en asombro. Así, en una conocida lencería de la calle Sant Miquel llegaron al paroxismo al poner como reclamo un conjunto de sostén, braga y tanga para el 19 de marzo, Día del Padre. La confusión quizá motivó que un día antes a la jornada festiva –no en Balears– hubiera desaparecido del escaparate el seductor kit. Una lástima, porque como sabemos gracias a Billy Wilder, "Nadie es perfecto" y uno puede ir perfectamente por la vida Con faldas y a lo loco.
Unos metros más allá, –la arteria comercial avanza escasa en atender el cebo que supone San José–, te topas con varias "fragancias masculinas", hasta alcanzar, de nuevo, otra de ropa interior. "Sorprende a tus papás con nuestra colección de hombre", reza el eslogan. Esta vez el producto son "pijamas", a "buen precio" y, unos lotes de calzones que, sinceramente, jamás se me habría ocurrido regalar a papá. Aún hoy estaría escuchándole blasfemar por mi osadía y, sobre todo, mal gusto, si le hubiera obsequiado unos slips con una cacatúa en la parte central de la prenda. En fin, no caigamos en chistes fáciles.
Los restos de serie se airean en Oms. Como las cosas del vender no han salido lo estupendas que se creían y las rebajas no han acabado de compensar, algunos tenderos de la calle la convirtieron ayer –también lo harán hoy y los próximos jueves y viernes–, en un improvisado mercadillo. "Lo que no hemos vendido en las rebajas lo sacamos a la calle. Son los saldos", comenta Mateu Martorell, propietario del añejo Bar España, más conocido como L´Antic Can Vinagre.
La iniciativa mercantil se gestó la noche previa y, según "me han contado desde Llibres Fiol, la cosa ha ido bien", resume el propietario del bar, quien suma a sus habilidades profesionales, la de ser presidente del Club de Jockey.
No se vio reclamo para papá, en la atribulada bajada a la Rambla, aunque para aquellos afines a la costura ¡había una de retales...!
El cosmopolitismo de esta ciudad ha cedido hueco a los chinos que, en su afán integrador, se sumaron a las ´paradas de stocks´ con una austera caja de cartón, sobre la que luce el dibujo de un rinoceronte y el letrero cabeza grande, que usaron de consola para vender zapatos a 2 euros el par. Cuenta Martorell que, a iniciativa de Pimeco y Afedeco, el 2009 ya convirtieron Oms en bazar, "pero sólo los jueves, que era el día que venían los transatlánticos", matiza.
Hay quien trepa sobre Palma. Dos hombres araña se encaraman cada mañana a lo alto de un edificio en la plaza de España. A su oficio se le llama ´Trabajos verticales´. Ellos, pertrechados como alpinistas, escalan por las fachadas que están de maquillaje. Visten de rojo y en la cabeza, casco amarillo. Sobre la tela azul que ciñe el inmueble, lucen de lo lindo. En un descanso, a uno de ellos se le ve saludando a los viandantes desde las alturas. A vista de araña, ¿qué opinión puede tener uno de sus compadres?
El pulso de la ciudad sigue más atento a sus pequeñas cosas que al barullo político que nos ha convertido en portal de la nefanda. Por ser suaves. Para no disgustar a papá.