Salud. Actuación municipal tras las quejas de vecinos y hoteleros
RAQUEL GALÁN. PALMA.
Si las trampas puestas por Cort funcionan, este verano habrá menos ratas en la Playa de Palma. Los turistas ya no podrán hacer fotos de los roedores en el paseo o incluso en la arena y quejarse al recepcionista acto seguido, como ha ocurrido alguna vez. En la temporada turística de 2008, la presencia de ratas fue "alarmante", según advirtieron la asociación de vecinos y la de hoteleros. Para aplacarla, el Ayuntamiento efectuó un tratamiento extraordinario con biocidas, pero este año no quiere que estos voraces mamíferos les hagan actuar a posteriori, por lo que han instalado una treintena de cebaderos para matarlos con veneno. "Si con éstos funciona, los ampliaremos hasta 50", afirma la regidora de Salud de Cort, Begoña Sánchez.
Las trampas son agujeros cavados en las jardineras de los diferentes balnearios, construidos con ladrillos y enterrados para que no se vean. De estos agujeros sale un pequeño tubo rojo cuyo extremo queda al descubierto, para que por allí se introduzca la rata. Una vez en el interior del cebadero, se encontrará con veneno anticoagulante y, si se lo come, "le hará efecto al cabo de unas horas, por lo que saldrá y se morirá en su propia madriguera", según Sánchez. Las concejalías de Salud e Infraestructuras han contratado para este trabajo a JCV, la empresa que se encarga de los tratamientos municipales contra plagas. Sus empleados revisarán periódicamente los cebaderos para comprobar si la idea ha sido efectiva.
Solares y fincas vacías
Además, han entregado al Ayuntamiento "un listado de solares, fincas y comercios vacíos de donde creen que podrían venir las ratas, debido a que muchas tienen sus madrigueras en espacios abandonados o cerrados", en palabras de la regidora. Con esta información, su concejalía ha iniciado "expedientes informativos para que los propietarios de estos lugares subsanen el problema de las ratas".
La iniciativa de los cebaderos surgió tras una reunión de la responsable política con la asociación de hoteleros de la Playa de Palma, que le expresó su preocupación por la proliferación durante el verano de estos roedores. Durante la época estival, las llamadas de vecinos al 010 quejándose también se incrementan, según constata cada año la concejalía de Salud.
El tratamiento habitual es actuar en las alcantarillas con biocidas. Con las nuevas trampas se ampliará el radio de acción. De todos modos, "será imposible acabar con todas las ratas", advierte Sánchez.