Convulsión política. La derecha convocará el martes las juntas de las cinco entidades municipales
MATÍAS VALLÉS. PALMA.
El PP de Palma ha decidido el asalto de Cort, el eslabón más débil tras la expulsión de UM del Pacto de Progreso. Los populares iniciarán la semana próxima la toma de control de las cinco empresas públicas municipales, como paso previo para el planteamiento de una moción de censura contra Aina Calvo, que ha mantenido dos reuniones infructuosas con José María Rodríguez, presidente de los conservadores en Palma. La agenda se iniciará en el pleno del lunes, con la propuesta de Mauricio Rovira como nuevo presidente de Emaya.
Rovira será proclamado por un mínimo de catorce votos contra trece salvo que lo impidan, en un giro inverosímil, la defenestrada Cristina Cerdó o Miquel Nadal, el cual según el PP se ha ofrecido sin condiciones para destituir a Calvo. Los populares no tienen previsto aceptar, en ningún caso, la continuidad de la presidenta de Emaya nombrada por la actual alcaldesa. De este modo, pretenden visualizar un acceso en solitario a Cort.
El martes 23, la derecha desea convocar las juntas generales de las cinco empresas públicas municipales –encargadas de basuras, funeraria, transporte, aparcamientos y obras públicas–, para modificar los estatutos y proceder al nombramiento de presidentes y vicepresidentes. Se pretende que todos ellos sean conservadores.
Una vez consolidados los arietes empresariales, el PP emprenderá el ataque a la alcaldía. La acometida se producirá a medio plazo, antes del verano por exigencia legal. En la actual hoja de ruta, y tras las entrevistas fallidas del 9 y 17 de febrero, la opción se considera inevitable. En cuanto a la candidatura alternativa a Calvo, no estará encabezada por Catalina Cirer. Aparte de la enemistad personal de la anterior alcaldesa con Rodríguez, se considera desafortunado proponer a una persona cuyo número dos fue Javier Rodrigo de Santos, actualmente en prisión por corrupción y contra quien no adoptó precaución alguna pese a haber sido advertida desde su partido.
Cirer también se considera desaconsejable porque en su equipo municipal figuraban dos imputados, Marina Sans –caso Funeraria– y Rafael Durán –Palma Arena–. El PP aspira a fortalecer el flanco débil de sus casos de corrupción, exigiendo a ambos una discreta retirada de los cargos que ocupan.
La moción de censura conlleva la propuesta de un candidato. Tampoco está confirmado que el actual portavoz Julio Martínez sea la persona elegida, para la transición hasta las elecciones del año próximo. Rodríguez anunció en este diario que encabezaría la lista palmesana del PP en 2011, "si los militantes me lo piden".
La destitución de Calvo ha de ser solicitada por la mayoría absoluta de concejales del pleno, quince en el caso de Cort. Por tanto, el PP necesita que Cerdó o Nadal firmen expresamente su propuesta. Este pacto previo contraviene el planteamiento de gobernar en solitario, aunque los conservadores insisten en que no negociarán ningún respaldo.
Aina Calvo, en una situación delicada porque UM no posee ningún ascendiente sobre Nadal, dispone de escasos recursos para contrarrestar la acometida del PP en Cort. En primer lugar, puede recurrir a artificios legales que retrasen los cambios de poder en las empresas públicas. También puede retener a Cerdó, manteniéndola en la presidencia de Emaya en claro desafío a la doctrina de Antich sobre la ruptura con el socio nacionalista. Ambas medidas la dejan igualmente expuesta a una moción de censura respaldada por Nadal. Finalmente, puede explotar las fisuras en el grupo municipal conservador, aunque con un notable desgaste político.
En la primera reunión entre Calvo y Rodríguez tras la ruptura de los socialistas con UM, los populares reclamaron la dimisión de la alcaldesa. Sin embargo, la actual presidenta del consistorio declaró que se sentía muy animada al frente de Cort. Esgrimió sus bazas, consistentes en el control de la alcaldía y de la junta de gobierno local. A cambio, los populares disponen del pleno y de las empresas públicas, con la amenaza constante de la moción de censura.
Para su toma de Cort, los populares afrontan el mismo reto que el Pacto, disponer del voto de Nadal aparentando que no implica dependencia. Según los conservadores, la izquierda ha utilizado ese sufragio sin excesivos complejos.