Club Diario de Mallorca. ´L´arquitectura de la ciutat´
LOURDES DURÁN. PALMA.
Carme Pinós, "la mejor manera" de clausurar el ciclo de conferencias Les persones primer, organizado por el Club de Opinión DIARIO de MALLORCA y con apoyo del Govern, impartió ayer una clase de proyectos, los suyos. No en vano, el auditorio estaba poblado en un noventa por cien de su aforo por profesionales, entre los que se pudieron ver a Josep Quetglas, Federico Climent, Carlos García Delgado, Francesc Pizà y Rafael Moranta, entre muchos más.
Presentada por el conseller de Vivienda, Jaume Carbonero, aprovechó el también arquitecto para pedir que se "recupere" un viejo proyecto de Pinós y Enric Miralles hecho para el Jonquet. Otra desilusión en Mallorca para la arquitecta que, elegantemente pasó de puntillas por el espinoso asunto del Parc de Ses Estacions, "arquitectura destrozada", describió Carbonero.
Si alguien quería escuchar en puridad una disertación teórica sobre L´arquitectura de la ciutat se encontró de lleno en el aula. Carme Pinós frente a la pantalla mostrando "en familia" proyectos concluidos y otros, en construcción. No se dejó el del hotel en Portals Nous, que tuvo que repetir "porque el propietario se asustó con la crisis", y donde "he hecho lo que he podido".
El hotel de siete pisos, con vistas al mar y, sin embargo e incomprensiblemente, con entrada de espaldas al lienzo azul, acabará siendo un establecimeiento de siete suites de 200 metros cuadrados cada una. Encorsetada por la claúsula de tener que mantener la estructura, que "no he querido firmar porque si me dejan cambiar el aspecto, por qué no la estructura; es pura hipocresía", Pinós ha seguido las directrices. "Al mallorquín le has de dar una casa colgando porque de lo contrario se va al campo, y además que sea singularizada", cuenta que le dijo el promotor.
El eco alcanzado con su Torre Cube en Guadalajara, México, "donde siempre ocurren milagros", tiene continuidad ahora con otro encargo del mismo cliente. Si en el proyecto que le valió ganar el premio de la Bienal de Arquitectura y Urbanismo elevó el edificio a sesenta metros de altura –cuenta la arquitecta catalana que Peter Smithson le dijo antes de morir, "no lo harás, a lo que yo contesté, en Europa no, pero sí en México"–, ahora asciende hasta 188 metros. "No sé si me quedará tan bien".
Tanto la Torre Cube como la remodelación del hotel en Calvià, así como el de la Escola Massana, el mercado de la Boquería, una vivienda en Vallcarca, los tres en Barcelona y el Caixafòrum en Zaragoza responden a su manera de enfrentarse al reto de construir espacio para la vida. "Mis proyectos siempre son esquemas estructurales que acaban dándome la idea final".
Si en la remodelación de la Massana, la nueva fachada de la Boquería y las viviendas de protección oficial se guió por "la circulación, el flujo de las personas" y evitó la frontalidad, en su proyecto en Zaragoza le inspiró el edificio de Herzog & Meuron en el Caixaforum de Madrid para erigir un volumen que "no ocupara todo el espacio, y que mostrara la idea de descomposición". En una vivienda familiar en Vallcarca se las vió y deseó para no acabar cediendo a los deseos de la cliente de poner balaustradas. "En arquitectura es fundamental la seducción", apuntó. La ovación no se hizo esperar.
CARME PINÓS
Arquitecta
"No entiendo que te dejen hacer una remodelación de un edificio, pero luego no te permitan tocar su estructura. Es una pura hipocresía que, por desgracia, ocurre a menudo"
"Al mallorquín le has de dar una casa colgando, porque si no se va al campo, me dijo un promotor"