GENTE en Ciutat. Ángel Prades. Coordinador de la asociación Zaqueo
M. G. DOARTE. PALMA.
La asociación Zaqueo fue creada hace 11 años con el objetivo de alimentar y ayudar a uno de los colectivos más desfavorecidos en ese entonces: los toxicómanos. Pero ahora esa ayuda se ha extrapolado a los alcohólicos, inmigrantes o gente en el paro. El 21 de diciembre finaliza una campaña de recogida de alimentos y mantas que está llevando a cabo con la colaboración de la revista Namasté. Ángel Prades es coordinador del comedor que la entidad tiene en la calle Plaça Es Mercadal número 1.
–Un comedor que está abierto a todos, ¿no?
–Sí, porque el hambre no sabe si alguien es blanco, negro, español o inmigrante. Nosotros empezamos ayudando a gente que hace una década nadie quería, los toxicómanos, pero a lo largo de estos años nos dimos cuenta de que había mucha más gente que necesitaba de nuestra ayuda como alcohólicos, inmigrantes, usuarios de centros de transeúntes, gente sin trabajo, familias con hijos que no tienen qué comer, que es lo más duro para nosotros porque nos da mucha tristeza cuando también llegan niños con hambre.
–¿Y cómo se organizan?
–Cada día repartimos más de 400 bocadillos y un par de veces a la semana hacemos también comida caliente al mediodía. A las cuatro de la tarde abrimos las duchas, la cena se sirve a las seis de la tarde y al acabar convertimos el comedor en un dormitorio para unas 15 o 16 personas.
–¿Cómo nació la idea de realizar una campaña con la revista Namasté?
–Fue iniciativa de ellos; nos llamaron para preguntarnos qué necesitábamos, se lo dijimos, e inmediatamente lanzaron esta campaña que acaba el 21 de diciembre. Hasta ese día, la gente puede llevar lo que pueda al número 33 de la calle Balanguera.
–¿Y qué es lo que más necesitan?
–Alimentos no perecederos y mantas y ropa de abrigo.