LORENZO MARINA. PALMA.
Javier Martínez no podrá abrir su jabonería. El establecimiento se encuentra en la zona cero de Costa den Brossa. Un total de 20 puntales se encuentran repartidos por su establecimiento de apenas 18 metros cuadrados. La posibilidades se vender se antojan harto complicadas. "El mío va a ser el único negocio que no pueda abrir las puertas", se lamentaba Martínez.
El futuro de Enjabona-T, su negocio en la calle, se perfilaba incierto. A modo de alternativa, el Ayuntamiento le facilitó que pudiera instalarse en una caseta de La Rambla para mitigar sus perjuicios.
Javier Martínez ya había solicitado en el Consistorio algo similar para paliar el desaguisado económico que le suponía el cierre de su negocio. En concreto, el dueño de la jabonería reclamó al Ayuntamiento poder mudarse al mercadillo de la Plaza Mayor.
A modo de inventario, Martínez cifró las pérdidas que le suponía el cierre de su establecimiento en unos 40.000 euros. "Todo está en manos de un abogado, para reclamar daños y perjuicios a quien corresponda", señaló.
Por el momento, el dueño de la jabonería de Costa den Brossa había llegado a un acuerdo con los propietarios del establecimiento que tenía alquilado. "El pago del alquiler ahora se ha congelado", precisó Martínez. Antes de conocer la apertura, el pesimismo se había instalado ayer por la mañana en el empresario. Ahora se mostraba cauteloso.
Mientras, el resto de empresarios con comercios en Costa den Brossa estudiaban cómo reclamar el lucro cesante por el cierre forzoso de sus negocios. La cercanía de las fiestas navideñas, uno de los momentos del año con más ventas, les hizo temer males mayores.
Una vez que el Ayuntamiento dio el visto bueno para levantar la clausura, la Policía Local se encargó de regular el acceso a Costa den Brossa. Después de casi una semana forzosamente fuera de casa, los vecinos volvieron ayer a sus viviendas. Los comercios abrirán hoy sus puertas.