LORENZO MARINA. PALMA.
Las tareas de apuntalamiento sacaron ayer a relucir el penoso estado de las viviendas superiores de Costa den Brossa. Los operarios tuvieron que extremar las precauciones ante el riesgo real de que el reforzamiento de la estructura de la vivienda por un lado provocara que cediera por otro.
Las intenciones iniciales del Ayuntamiento de Palma eran abrir ayer, al menos, el paso a los transeúntes por una las principales conexiones comerciales del casco antiguo. Sin embargo, un estudio pormenorizado de los peligros condujo a los expertos a descartar esta posibilidad.
Durante la mayor parte de la jornada, los especialistas se dedicaron a realizar catas de las zonas más afectadas. El resultado confirmó los peores augurios. El peligro de derrumbe era inminente.
Miedo a un paso en falso
Por este motivo, los operarios decidieron ralentizar sus labores antes que dar algún paso en falso. Dado el precario estado de las viviendas, los especialistas se vieron forzados a reforzar todas las estructuras antes de apuntalar.
Cort tomó la decisión de cerrar Costa den Brossa el pasado viernes. Después de recibir una llamada alertando de graves desperfectos en las viviendas superiores, los técnicos municipales se personaron en Costa den Brossa.
Los expertos concluyeron entonces que la vía se debía cerrar con carácter urgente. El Ayuntamiento aguardó infructuosamente la actuación de los propietarios. El martes decidió tomar cartas en el asunto y hacer las obras subsidiariamente. Luego, la factura se la pasará a los dueños.
Los vecinos desalojados, por su parte, sólo pudieron acceder al recinto para sacar sus enseres acompañados por los bomberos. Ana Siles, una de las vecinas desalojadas, explicaba ayer cómo se las había tenido que ingeniar para guarecerse. "Unos amigos nos han dejado un espacio y lo estamos adaptando como vivienda", precisó.