JOAN RIERA
RIERA.DIARIODEMALLORCA@EPI.ES
El Ayuntamiento, que se lió más que la pata de un romano cuando propuso que el recinto ferial se instalara en Son Bordoy, apuesta ahora por ubicarlo en el estadio Lluís Sitjar. Uno no se hace muchas ilusiones de que este vaya a ser el lugar definitivo. Basta recordar que desde los años 70 los políticos han alumbrado brillantes ideas para construirlo en ses Fontanelles, en el Polígon de Llevant, junto a Marivent... Se han alumbrado propuestas arquitectónicas que van desde un sistema modular cuya planta formaba las aspas de un molino, hasta las celdas de panal de abeja que propuso Matas junto a Son Sant Joan. Hoy se trata de opinar sobre la propuesta de levantarlo sobre las ruinas del Lluís Sitjar. Ahí van algunas razones para un sí rotundo.
Una. Produce hartazgo que cada vez que se plantea la necesidad de una nueva infraestructura pública se apueste de inmediato por consumir territorio intacto. En la inmensa mayoría de los casos, los políticos que lamentan el excesivo crecimiento urbanístico recalifican terrenos para edificar un hospital, una cárcel o un recinto ferial. Nunca piensan en una zona degradada.
Dos. Esta, la degradación del Lluís Sitjar es, la segunda razón de peso. ¿Por qué dejar que las ratas corran por el vetusto campo de fútbol cuando se le puede dar otra utilidad?, ¿por qué permitir en el corazón de una barriada unas instalaciones en constante degradación?, ¿por qué permitir que un lugar en el que se han vivido jornadas de gloria, y muchas de pena, nos avergüence?
Tres. Es el momento de que se pueda dar un paseo hasta alguno de los lugares en los que se cita a la sociedad balear. Antes se tardaban cinco minutos en ir al campo en el que jugaba el Mallorca. Las ferias en el Polígon de Llevant suponían una caminata de un cuarto de hora, por no hablar de aquellas que el franquismo convocaba en sa Feixina. Ahora, pretenden que subamos a un coche para ir al cine y para acudir a Baleart, una forma más de seguir despoblando el centro de la ciudad. El Lluís Sitjar, ubicado junto al mayor parque de Palma, rompería este maleficio.
Y cuatro. Si madrides y barças se benefician de grandes pelotazos ¿no puede el Mallorca recibir una pequeña compensación por algo que beneficiará a toda la ciudad?