Gente en Ciutat. Inger Ballinas / Organizadora del bazar navideño de la iglesia sueca
M. G. DOARTE. PALMA.
Este fin de semana la iglesia sueca organiza su ya tradicional bazar navideño, en la calle Joan Miró 113, desde las 11 de la mañana hasta las ocho de la tarde. Como cada año (ya van más de 25) lo recaudado será destinado a las diversas actividades humanitarias de la iglesia, como la atención a los niños sin hogar.
–¿Cuál es el balance luego de tantos años?
–Nuestro bazar ya es una tradición indiscutible en la ciudad; desde finales del pasado mes de septiembre venimos recibiendo llamadas de gente que nos pregunta qué día empieza. Además, vienen personas de todas las nacionalidades y no sólo suecos, y el número de mallorquines aumenta cada año.
–¿A qué lo atribuye?
–Al ambiente navideño que se respira en el bazar, pero no sólo por los productos que vendemos sino también por el olor del pan recién hecho, de los bollos de canela o azafrán recién sacados del horno, o del aroma de las galletas de jengibre mezclado con nuestro vino caliente con especias, glögg, que se toma con almendra picada y pasas, típico de los países nórdicos. Y la música en vivo, ya que todo el fin de semana habrá bandas tocando en todo momento. Incluso una sueca, que viene especialmente de Suecia para la ocasión.
–¿Teme que las ventas se vean resentidas debido a la crisis?
–No. Primero, por lo que decía antes: desde hace dos meses la gente nos está llamando para preguntar qué días hacemos el bazar. Y en segundo lugar, porque tenemos precios para todos los bolsillos y no los aumentamos en comparación al año pasado.