LORENZO MARINA. PALMA.
"No pueden tener tan mal gusto. Parece el patio de una cárcel". Con estas palabras resumen los vecinos de Can Baró su malestar por el nuevo equipamiento del barrio. Unas pistas donde el cemento abunda por doquier. Medio centenar de vecinos se concentró ayer frente a las instalaciones como medida de protesta.
Los vecinos soñaban con contar con una nueva zona verde en el barrio. El sueño se esfumó en cuanto vieron alzarse el nuevo equipamiento deportivo municipal. El estético no ha sido, precisamente, el criterio que ha imperado a la hora de poner en marcha la instalación.
Mariano Pastor, el presidente de la Asociación de vecinos Tenis Mallorca-Can Baró, se mostraba ayer contundente a la hora de calificar el nuevo equipamiento municipal del barrio. "Es una porquera", espetó.
Decepción
La decepción se ha instalado en Can Baró. Los vecinos, concentrados ayer en la calle Tomás Vila, observaban malencarados la nueva dotación deportiva. "Han convertido una zona de esparcimiento en una zona de cemento", recalcaba una y otra vez un indignado vecino.
De hecho, el presidente de la asociación de vecinos aseguraba que la concejala de Urbanismo, Yolanda Garbí, le había dado la razón sobre el dudoso gusto estético de la edificación. "No se puede quitar, pero por lo menos que lo arreglen y lo adecenten".
La indignación de los vecinos se remonta a unos meses atrás. Esta zona resguardada de Palma se había convertido en un escenario habitual de botellón. La suciedad y los ruidos capitalizaban entonces el grueso de sus críticas.
La noticia de que Cort pretendía dotar con equipamiento deportivo a esta zona degradada fue recibida con alborozo. Estas expectativas se vieron defraudadas en cuanto vieron el resultado. Ahora su principal preocupación estriba en cómo encontrar la fórmula para maquillar el polideportivo y hacer el barrio habitable.