LORENZO MARINA. PALMA.
Medio millar de denuncias. Este es el balance de los 11 primeros meses desde la puesta en marcha del Multacar. Este vehículo conectado a varias bases de datos y provisto de una cámara hipersensible se pasea por las calles de Palma con capacidad para poner multas de manera automática. Los coches en doble fila han sido hasta la fecha su principal víctima.
Este sofisticado automóvil de la Policía Local de Palma da una segunda oportunidad. No denuncia hasta la segunda pasada por el mismo lugar. Si el vehículo infractor permanece en la misma posición, no perdona: la multa se activa de inmediato.
Gracias a su conexión a distintas bases de datos, el Multacar permite conocer si el coche con el que se ha topado ha sido robado o si tiene un precinto dictado por Tráfico que requiera su retirada de la vía pública.
En cada una de las pasadas, este coche de la Policía Local empieza a sancionar de manera mecánica. A partir de este instante, se inicia un proceso de criba y se descartan las multas dudosas. Un total de 501 han superado este filtro y siguen su tramitación.
El estacionamiento en doble fila es la sanción por antonomasia a través de este procedimiento mecánico. En cambio, a través de la acción directa de los agentes de la Policía Local el mal estacionamiento acapara el grueso de las multas.
Una de las fórmulas que han contado con una mayor aceptación para intentar quitarse una multa de encima son los cursos de formación. Dentro del programa Respetando y ganamos todos, un total de 2.505 personas se apuntaron en 2008 a estos cursos de condonación de multas.
El requisito que se ha de reunir para ser incluido en este programa es no haber sido sancionado, durante el último año natural, con más de una multa. Entre éstas se incluye la que se pretende condonar.
Cada curso dura dos horas. Una vez que al conductor infractor le sea asignado día y hora no se podrá ausentar. De lo contrario, la multa seguirá su tramitación.