LORENZO MARINA. PALMA.
El son de la batucada rompió el silencio. Los tambores de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia pretendían ayer remover las conciencias a su paso por Palma. La capital balear fue la cuarta ciudad española –junto con Madrid, Barcelona y Málaga–, que ha acogido esta iniciativa que comenzó el 2 de octubre en Wellington (Nueva Zelanda) y promueve mensajes pacifistas en todos los continentes.
Sobre las 19.30 horas, medio millar de personas se concentró en la Plaza de España. La comitiva enfiló la calle Oms y la Rambla hasta desembocar en el paseo del Born. Allí aguardaba un fin de fiesta con la actuación de diversos grupos multiétnicos. Los manifestantes entonaron consignas de "no violencia, no, lo que queremos es la paz". Las reivindicaciones por la paz fueron globales. Pancartas contra la dictadura militar en Guinea Conakry se entremezclaron con banderas colombianas.