J.F.M. PALMA.
El ingreso en prisión no cogió por sorpresa a Rodrigo de Santos, que ayer por la mañana, acompañado por su hermano y su abogado, se presentaba puntualmente ante el tribunal que le había condenado por el caso de los abusos a los menores. "Estoy esperanzado" dijo, poco después de cruzarse con un grupo de escolares que le dedicaron gritos de "corrupto". Pese a expresar ese sentimiento de esperanza, el ex concejal de urbanismo se temía lo peor y llevada preparada la maleta con su ropa por si anoche dormía ya en prisión, como finalmente sucedió.
Durante el tiempo de espera, aunque con el lógico nerviosismo, el ahora preso no perdió nunca la compostura. Cuando entraba esposado en el vehículo de la Guardia Civil que lo trasladó a prisión se despidió de la prensa con un "gracias por todo", que acompañó con una sonrisa.
Antes, durante el turno de palabra que le ofreció el tribunal en la vista en la que se discutió su situación, De Santos insistió en que no se había planteado nunca la posibilidad de fugarse y reiteró su compromiso en cumplir las resoluciones de los jueces. También aludió a su difícil situación personal y familiar, y dijo que consideraba importante para su salud continuar con el tratamiento contra su adicción a las drogas.
Su abogado anunció que presentará un recurso, ante el mismo tribunal, contra este ingreso en prisión. Si se rechaza, lo que parece probable, el ex concejal pasará no menos de diez años antes de conseguir los primeros permisos penitenciarios.