Después de resultar desierto el primer concurso convocado por el ayuntamiento de Palma para la adjudicación del edificio Flex, en una segunda convocatoria Layetana ofreció 9 millones en lugar de los seis de partida que pedía la administración municipal. El inmueble en aquellos momentos ya se encontraba muy deteriorado, en mal estado de conservación y "ocupado" por varias personas que dormían en él por las noches, tal como demuestran las denuncias de vecinos existentes ya en aquel momento. En los últimos dos años, no obstante, el deterioro ha sido mucho más visible y la acumulación de basura insoportable. El Ayuntamiento ha iniciado hace un mes el proceso de desalojo las 20 personas que viven allí según un censo de la Policía Local. También se ha desratizado la zona.