Derrumbe mortal en Palma. Hoy se realiza la inspección de la finca ubicada en la calle del socorro
MÓNICA G. DOARTE. PALMA.
Los 30 miembros de una misma familia gitana que viven en el número 52 de la calle del Socorro, y que fueron desalojados el pasado miércoles por la noche debido al peligro de derrumbe, no podrán volver a sus hogares por lo menos hasta el martes que viene, según aseguraron fuentes de la regiduría de Bienestar Social, que correrá con los gastos de los dos hoteles y de las tres comidas diarias para los afectados, entre los que hay ocho niños.
Desde la regiduría de Urbanismo, por su parte, informaron de que la vuelta de las familias a sus casas depende de una inspección técnica que se realizará hoy y que determinará qué reformas deberá acometer el propietario del inmueble, cuya fachada amenaza con derrumbarse, para que pueda volver a ser habitado.
Ayer por la mañana, luego de pasar la noche en dos hostales, los afectados volvieron a sus casas porque, según aseguraron, así se lo habían prometido las trabajadoras sociales y porque al mediodía los obligaron a desalojar las habitaciones en donde habían pasado la noche.
Pero al llegar, se encontraron con que la calle aún estaba cerrada con vallas, llena de policías que les impedían el paso. El momento fue muy tenso, debido a que varios de ellos intentaron entrar a la fuerza a sus casas "para buscar ropa y comida" pues, según decían, se habían ido de sus casas "con lo puesto". Los policías les explicaron que sólo podrían entrar cuando llegaran los bomberos y les invitaron a que un representante de cada familia se acercara hasta el edificio municipal de Avenidas, donde se les informaría sobre su futuro más inmediato.
Mientras, los que se quedaron esperando aseguraron que se habían sentido "muy maltratados". Así lo explicaba una de las mujeres de la familia: "Nos desalojaron a las ocho de la tarde y nos llevaron a los hostales a las doce de la noche. Allí sólo nos dieron de comer leche, galletas, plátanos y manzanas. Cuando nos despertamos, nos dijeron que nos teníamos que ir y no nos dieron nada para desayunar. Estamos todos sin comer, y mire usted la hora que es: las dos de la tarde. Esto es inhumano, nos tratan como a animales".
La versión de las fuentes de la regiduría de Bienestar Social consultadas era radicalmente opuesta: "Cuando nos enteramos de que había que realojar a estas familias, enseguida pusimos en marcha el protocolo pertinente y ubicamos a las personas lo más rápido que pudimos. Además, repartimos bolsas de comida provenientes del Banco de Alimentos a cada una de las familias, en las que también se incluía el desayuno de hoy [por ayer]".
Cerca de las 14 horas, cuatro bomberos llegaron hasta la calle del Socorro y desde ese momento los desalojados pudieron entrar a buscar algunas pertenencias, que iban sacando en grandes bolsas de basura.
Antes de partir hacia los hostales que Bienestar Social les había asignado, una de las grandes preocupaciones de los afectados era la falta de televisores en dichos alojamientos.