Tribunales. La carrera del ex regidor de urbanismo del Ayuntamiento de Palma
I. M. / J. C. PALMA.
La carrera de Javier Rodrigo de Santos, que irrumpió con fuerza en la política balear a partir de su nombramiento como director provincial del Insalud, es un ejemplo difícilmente superable de ascensión sin freno truncada de forma abrupta hasta convertirse en símbolo de la más baja corrupción. La caida en desgracia del ex teniente de alcalde de Urbanismo no es la ordinaria del político que abusa de su posición para enriquecerse,. Su caso va más allá porque la apropiación de fondos por la que fue primero condenado tenía como propósito el consumo de cocaína y la satisfacción de sus deseos en clubes de alterne homosexuales. Por si ello fuera poco, la justicia acaba de considerar probado que abusó de menores.
· Los inicios. La relación del ex regidor burgalés de Cort con la isla comenzó cuando hizo el servicio militar en el cuartel de artillería Ramix 91, en la carretera de Valldemossa. Después llegaría su licenciatura en Derecho y la consecución de un puesto como técnico superior de la Administración del Estado.
El alto funcionario experimentará un salto cualitativo a mediados de los noventa al amparo de nombramientos decididos desde el Gobierno Aznar. Primero, dirigirá la delegación balear de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface). Con posterioridad, sería nombrado director territorial del Insalud.
· La ascensión. El abandono de la dirección del Insalud marca el despegue de De Santos en el escalafón político. En 2002, el entonces regidor de Cort en materia de Infraestructuras, José María Rodríguez, lo incorpora como asesor.
Las elecciones autonómicas y municipales de 2003 marcan su punto álgido. Coordina la campaña electoral que llevará a Jaume Matas a la presidencia del Govern y, como integrante de la lista popular a Cort, sale elegido regidor del equipo de gobierno que presidirá Catalina Cirer. Es en este momento cuando su proyección pública se dispara. Ocupa un departamento clave como Urbanismo, además de dos coordinaciones municipales.
· La caída. Tras la derrota electoral de 2007, De Santos recupera su perfil más técnico y menos expuesto en primera línea pública. Es nombrado número dos de la Delegación de Hacienda en Balears. Toda su vida empezará a cambiar una mañana de marzo de 2008 cuando le visitan los agentes del Grupo de Delitos Económicos. Le entregan una citación para declarar ante la Fiscalía. El motivo, un presunto uso fraudulento de la tarjeta Visa del Ayuntamiento. Los sucesos no dejarían de acelerarse en los próximos meses: el caso salta a los medios, reconoce un gasto de más de 50.000 euros en clubes de alterne con cargo a la tarjeta, se da de baja en el PP, surgen nuevas acusaciones por abuso de menores y por irregularidades en la adjudicación de un concurso administrativo, entra en la cárcel, sale bajo fianza...
Su pasado delictivo comenzó a juzgarse en septiembre de este año. Fue condenado a dos años de cárcel por un delito de malversación de caudales públicos. Ayer se le impuso una pena de 13 años y medio de prisión por abuso de menores.