Celebraciones. Festividad del Dia de les Verges
M. CAÑELLAS. PALMA
Llevan desde las 12 horas en danza. Pero el ánimo no decae. Les espera una noche muy larga. Los tunos de la Universitat de les Illes Balears recorrieron, como manda la tradición, diversos puntos de la ciudad para felicitar con sus cánticos a las jóvenes "vírgenes y no vírgenes" en la víspera del Dia de les Verges.
La festividad rememora una antigua historia acontecida en el siglo IV que narra el martirio que sufrió Úrsula, la hija de un príncipe británico prometida en matrimonio, y sus doncellas vírgenes a manos de los soldados de Atila, rey de los Hunos, ante la imposibilidad de someterlas carnalmente. Desde entonces, cada 20 y 21 de octubre la ciudad y la isla entera les brinda su particular homenaje. Los mozos cantan a pie de calle a las jóvenes, que les obsequiaban con buñuelos. Y ellas a cambio reciben un clavel. Hoy día, esta tradición sigue vigente aunque quizás haya perdido parte de su popularidad y carácter. Sea como fuere, los tunos mantienen aún vivo este festejo, alegrando a decenas de jóvenes durante todo el día.
En su itinerario, no se olvidan de la UIB. Es una parada obligada, cuenta Joan, uno de los cantores. El grupo esta formado por unos 12 componentes. Algunos de ellos ya ha dejado la universidad. "El que es tuno, es tuno siempre", afirma poco antes de entrar en el instituto Francesc de Borja Moll, donde sorprenden a decenas de chicas. Les cantan en la clase y se hacen fotos, mientras ellas los observan a priori avergonzadas. En su repertorio no falta el ´Clavelitos´ o alguna que otra canción más rumbera que aviva los ánimos de un joven público que no deja de vitorearlos. En cada una de ellas se dejan la piel. Poco a poco el bar del centro escolar se convierte en una fiesta. Aprovechan para animar a los chicos a ingresar en el grupo. "Para ser tuno sólo hay que tener ganas de pasarlo bien y comprometerse en animar las fiestas", explica Joan. "Hay que tener ganas de divertir", añade.
Su jornada continuará tras esta actuación, indica Joan. Todavía les quedan por recorrer diversos lugares, donde a buen seguro seguirán arrancando sonrisas con sus voces.