Las obras de mejora del primer bloque de pisos de Camp Redó se iniciarán a principios de año
RAQUEL GALÁN. PALMA.
El pico y la pala han entrado en Corea. Los derribos empiezan a ser una realidad. Por ahora se trata de catas para comprobar el estado de la estructura de la primera escalera de pisos, en la calle Felip II, pero dos días de trabajo ya han dejado multitud de tabiques convertidos en escombros. El objetivo es llegar a las vigas, los forjados, los pilares y la base de la edificación, es decir, al esqueleto, para saber si está bien conservado o si tendrán que tirarlo todo abajo.
La estimación de la duración de estas catas es de un mes como máximo, donde el trabajo principal se llevará a cabo en un laboratorio de análisis de la estructura, según explicó ayer el arquitecto ganador del concurso público para reformar las viviendas de Camp Redó, Joan Cerdà. "Si cuando comencemos los análisis, vemos que la situación es mala, detendremos las catas e iniciaremos el proceso de derribo", tal como detalló. Tras el pertinente informe técnico, viene el proyecto de ejecución, del que el arquitecto tiene definida la actuación en los dos sentidos posibles, tanto si hay que demoler como si finalmente realizan la rehabilitación a partir de la estructura existente.
La previsión de Joan Cerdà y el Ayuntamiento es que a principios del próximo año comiencen las obras. "Se están cumpliendo todos los plazos y existe un compromiso político de que siga así, por lo que la previsión es actuar en un bloque por año", explicó. Por tanto, como el proyecto contempla 12 bloques para viviendas, tardarán 12 años o tal vez menos.
Para el autor de la iniciativa municipal, "el más importante es el primer bloque", porque "se trata del referente que los vecinos verán hecho realidad y será la imagen de cómo quedará la zona. Es básica la aceptación de esta rehabilitación, ya que las demás irán en el mismo sentido. Ahora sólo ven planos y muchos aún no se lo creen".