Entrevista. Gabriel moragues, presidente de la asociación de autónomos del taxi
F. HORRACH. PALMA.
Si este jueves no llegan a un acuerdo con el Ayuntamiento, los taxistas de Palma se movilizarán los próximos días 30 de septiembre y 7 de octubre para protestar contra el progresivo "acorralamiento" que sufre su sector. Biel Moragues es el presidente de la Asociación de Autónomos del Taxi, la patronal mayoritaria que encabeza esta convocatoria que han respaldado Pimem, CCOO y UGT.
–¿Es tan crítica la situación del taxi?
–No somos el peor sector al que le ha afectado la crisis, pero la mejora del transporte público, la pérdida de plazas hoteleras, junto a la subida del combustible nos ha puesto en una situación muy complicada.
–¿Cómo está afectando toda esta coyuntura a la recaudación?
–El invierno pasado ya cayó un 50 por ciento y este verano por encima del 35 por ciento. Es más, a finales de agosto y en septiembre hemos alcanzado ingresos que se obtenían hace dos años en invierno. Estamos en una situación alarmante. Es evidente que sobran muchas licencias: en temporada baja media flota y en verano unas 350 licencias, pero el Ayuntamiento no descarta ninguna.
–¿Cómo soluciona este problema reducir de 16 a 14 horas los turnos de trabajo?
–Porque retira vehículos de la calle. No es una panacea, es solo un alivio. Con menos coches se rentabilizan más horas de trabajo. El pasado invierno superamos el 60 por ciento del tiempo con el coche vacío. Eso es una barbaridad. Este verano hemos rozado el 45 y el 50 por ciento, cuando la situación se invertía con un 35 por ciento de tiempo sin trabajar. Para reducir horas ´de vacío´, la única solución es eliminar coches.
–Sin embargo, el PP abandonó este lunes la comisión del pleno por estar en desacuerdo con este cambio.
–Nos ha sorprendido. Reconocemos que el procedimiento se realizó de forma acelerada, pero fue para responder con urgencia a una necesidad que solicitaba el sector. Se hizo una consulta en la que opinó el 79 por ciento y casi el 60 por ciento quería esta reducción. Ha hablado la mayoría y pedimos respeto.
–Pero si sobran taxis ¿Por qué muchos ciudadanos perciben que nunca encuentran uno cuando lo necesita?
–Niego que falten taxis. Puede haber problemas en casos puntuales, como cuando llueve, porque la demanda crece con clientes que no utiliza el taxi normalmente. Pero no existe ninguna capital española con la densidad de taxis por habitante que hay en Palma. Durante los años 70 se regalaron licencias para compensar las carencias del transporte público y ahora sufrimos las consecuencias de que el Ayuntamiento no las haya ido eliminando.
–¿Qué es lo que falla entonces?
–Esa sensación se debe a las emisoras. Cuando un ciudadano reclama un servicio, la demora depende de la disponibilidad y de su número de taxis asociados. Es un problema que se solucionaría con una emisora única. El 58,7 por ciento de los taxistas votaron a favor de esa unificación. Si el Ayuntamiento no quiere rescatar licencias, una forma de auxiliar al sector sería sostener un servicio de radio taxi que eliminara las comisiones de las emisoras, que también no están dañando mucho. Además, una central municipal ayudaría contra la competencia desleal, que aumenta cada vez más. Aunque eso es un tema de voluntad política y nunca ha habido interés real.
–¿El aeropuerto ha sido este verano el epicentro de ese tipo de competencia ilegal?
–Nos hemos encontrado que cada vez cargan más taxis de la Part Forana sin estar contratados previamente, pero el problema más importante han sido los servicios de alquiler de coches con conductor que se saltan la normativa y captan clientes en Son Sant Joan. Se han convertido en un problema nacional en todos los aeropuertos importantes junto a la piratería de particulares que se anuncian como taxi. Es un tema que nos tiene muy molestos, porque el Ayuntamiento y Policía Local no han realizado ningún tipo de control sobre estas infracciones.
–Entre los motivos de las movilizaciones está su oposición al carril bici de Avenidas.
–El carril bici ha sido la gota que ha colmado el vaso. Me preocupa que se haya convertido en un icono político del cambio en la ciudad, cuando en realidad ha sido una imposición. Es un carril se han hecho para pasear, afectando a un colectivo de más de mil familias que viven del taxi. No se puede comparar el ocio con el sustento de la personas.
–¿Qué es lo que tienen en su contra?
–Nos oponemos a los carriles bici de avenida Picasso, calle Balmes y Avenidas que no tienen ningún sentido. Exigimos que se busquen alternativas para que circulen por calles de segunda línea del tráfico. En Avenidas está muy mal planteado, rodea las paradas de autobus pero no las de taxi. En la plaza Espanya apenas hay separación. ¿Qué pasará si un cliente abre la puerta y le da a una bicicleta que circula en sentido contrario? La culpa será del coche con los problemas que ya tiene el sector para asegurar sus vehículos.
–Cort alega que con su contrucción les han ampliado el carril Bus-Taxi
–Ahora nos quieren vender eso, pero el problema es que se ha eliminado un carril de circulación saturando de tráfico a los otros dos. Esa ampliación solo sirve para el autobús y para los taxis que buscan clientes. Cuando un taxi va cargado no puede detenerse cada vez que un autobús hace una parada, el cliente no se lo tomaría bien. Ahora circula por carriles saturados, encareciendo el servicio y provocando que más gente deje de utilizar el taxi.
–Toda estas circunstancias ¿han devaluado el precio de las licencias de taxi?
–El traspaso de una licencia ha pasado en un año de los 270.000 euros a los 180.000 euros, un valor que no solo se ha reducido por el bajo rendimiento del trabajo, sino porque también se ha incrementado la oferta de taxistas que quieren ceder su licencia.
–¿La crisis en el sector está afectando igual a las otras capitales españolas?
–No hay ninguna ciudad comparable con la proporción de taxis por habitante que tenemos en Palma. Además, otras capitales tiene una temporada de once meses, cuando aquí solo dura seis meses y ya se ha reducido a cuatro. Es necesario un plan de rescate o al menos un plan de viabilidad, que el Ayuntamiento se comprometa a recolocar taxistas con un empleo en otros transporte públicos a cambio de que cedan sus licencias más baratas. No se puede mantener la flota ´caiga quien caiga´. Si el combustible estuviera en el precio del año pasado, esto sería un desastre. La solución no es que el sistema se enquiste. Tenemos claro que debido a todos estos cambios el sector del taxi no volverá nunca a ser lo que fue durante los últimos años. Aunque superemos la crisis, la decadencia del sector está marcada y anunciada.
Perfil
Gabriel Moragues
Nacido en 1963, consiguió su licencia de taxi el año 1984. En 1997, obtuvo la presidencia de la Asociación de Autónomos del Taxi. Durante su mandato ha conseguido que su entidad pase de ser minoritaria a representar a casi el 70 por ciento de licencias (820 de las 1.246 de Palma). Actualmente acaba de ser elegido para su cuarto mandato.