Aina Calvo Sastre. Alcaldesa de Palma
JOSEP CAPÓ. PALMA.
La alcaldesa de Palma, Aina Calvo, afronta su tercer año de mandato al frente del Consistorio y del gobierno municipal del que forman parte también sus socios del Bloc y de UM con una ciudad abierta por las obras de iniciativa municipal y las del Plan E.
–¿Se atrevería como su concejal Francisco Donate a ejecutar otro Plan E en 2011, año electoral?
– Cuando se tiene la oportunidad de inversión para hacer una ciudad mejor se debe aprovechar, con rigor, planificación y con alta dosis de humildad. En cualquier caso, el electoralismo no deber privar a la ciudad de una mejora.
–¿Las obras financiadas por Madrid han sido un regalo envenenado de Zapatero?
–No creo que ningún ayuntamiento de España tenga vocación suicida e ingiera un veneno gratuitamente. Todos valoraron la posibilidad de generar puestos de trabajo en uno de los sectores más afectados por la crisis como es el de la construcción con una ejecución contundente, rápida, eficaz y que, al mismo tiempo, significara puestos de trabajo y oportunidades para la administración más próxima y en el territorio más próximo como es el espacio urbano. Evidentemente hay aspectos a mejorar, y se han pueso de manifiesto a través de la FEMP.
–¿Cuáles?
–Disponer de más tiempo para preparar proyectos y ejecutarlos, y que se puedan incluir obras previstas en los presupuestos, entre otras. No obstante, si ponemos las actuaciones en una balanza gana la mejora de la ciudad frente a las incomodidades que haya podido crear o los elementos que se deben mejorar.
–¿Habrá un segundo Plan E?
–Ha habido un anuncio por parte del presidente Zapatero. Conocemos unas líneas generales que limitan las obras a aspectos de innovación, dependencia y sostenibilidad.
–Se ha puesto en duda la necesidad de determinadas obras.
–En Palma, además de dar trabajo directamente a 2.000 personas, nos ha permitido avanzar en la ejecución del nuevo modelo de ciudad que hace más de un año presentamos y nos han permitido adelantar actuaciones coherentes con este modelo. En ningún caso las obras ejecutadas son improvisadas ni prescindibles. Unas responden a necesidades de futuro –en relación al nuevo modelo de ciudad– y otras imperiosas de presente, como las de accesibilidad.
–¿Aplica el despotismo ilustrado con los carriles bici?
–Nos presentamos a unas elecciones y gobernamos en coalición, pero en todo momento mantuvimos como una de las líneas de trabajo la creación de una red de carriles bici que fuera real, que posibilitara que la bicicleta se convirtiera en un transporte, ni único ni excluyente, y no sólo como un instrumento de paseo. Sabíamos, y así lo explicamos, que esta red debía tener un componente radial y, al mismo tiempo, una comunicación circular. Y el carril bici de las Avenidas cierra este anillo circular necesario para que el sistema radial de carriles bici funcione. Lo dijimos en campaña, lo confirmamos cuando presentamos el nuevo modelo de ciudad, lo hemos estado planificando y forma parte de un cambio en la movilidad para conseguir una ciudad mejor y en la que se viva mejor.
–El PP le acusa de incumplir el programa electoral del PSOE en esta cuestión.
–Cuando anuncié el modelo de ciudad ya se presentaba el trazado de este carril bici, aprovechando la oportunidad de la ocupación de este espacio por el futuro tranvía. Con independencia de esta cuestión la discusión creo que no es la línea de la redacción, sino el fondo y el concepto. Hemos hablado de ejes cívicos en campaña, en el programa de gobernabilidad y en el nuevo modelo de ciudad que incluyen ejes cívicos. El debate consiste en si queremos continuar siendo una ciudad con 800.000 desplazamientos diarios de vehículos o queremos una ciudad distinta, en la que el coche también se pueda mover.
–¿Cómo se decidió el trazado?
–Con criterios técnicos. Hemos tenido augurios durísimos de que provocaría colapso y caos circulatorio, que no se han producido, pese a que sí ha habido retenciones puntuales debido a las obras. A día de hoy podemos afirmar que el caos circulatorio no existe. Esta es la mejor prueba de que el trazado no ha impedido la continuidad de la circulación.
–¿Podrá absorber el tráfico actual?
–¿No se está absorbiendo?¿De verdad las avenidas están colapsadas? Debe tener en cuenta, también, que estamos haciendo muchas mas cosas en cuestiones de movilidad además del carril bici, reforzando el transporte público, implantando aparcamientos disuasorios y confiamos que, en breve, tendremos resuelta la cuestión de los accesos a Palma. Sería ridículo creer que la implantación del carril bici significará de golpe una reducción del uso del coche privado. El carril es una oportunidad para un medio de transporte que también tiene derecho a existir, pero que no debe competir con el coche, ha de convivir con él.
–¿Qué pasará con el tranvía?
–El tranvía no puede entrar en la trama urbana de la ciudad hasta que no esté resuelto el acceso del Molinar, la vía conectora y hasta que no se haya conseguido modificar el tráfico en una vía fundamental como son las Avenidas. Estamos hablando de previsiones a corto y medio plazo. Por ello, políticamente decidimos adelantar la implantación del carril bici.
–¿Multará a los ciclistas que circulan por las aceras?
–Sí, pero seguiremos siendo tolerantes porque existe aún desconocimientos de las normas y de las recomendaciones de uso tanto por parte de ciclistas como por parte de conductores de vehículos. Cuando esté en marcha toda la red de carriles ya tendremos un elemento importante para aplicar la ordenanza de circulación en un sentido completo. Hasta ahora se ha tenido una cierta tolerancia, porque sin la red de carriles es comprensible que los ciclistas eviten circular por la calzada.
–Otro frente abierto es el del botellón.
–Hicimos una previsión optimista, anunciando el desplazamiento del botellón de una zona del paseo Marítimo, que no hemos podido cumplir, por la inseguridad jurídica que provoca tener que actuar sobre una zona que depende de la Autoridad Portuaria. En esta cuestión hay dos debates: uno de fondo, sobre el fenómeno del botellón y otro sobre sus consecuencias en la ciudad. El Ayuntamiento no es responsable del botellón, es responsabilidad de quienes lo practican y de sus padres. Ahora bien, en determinadas zonas como la del paseo Marítimo, su práctica provoca un impacto especialmente negativo para la ciudad. Pero también hay un impacto negativo sobre la salud de los jóvenes.