MATÍAS VALLÉS
Suerte que Rodrigo de Santos tomó la precaución de declararse culpable. Si hubiera reclamado su inocencia, hoy saldría a hombros tras haberse gastado en prostitución y cocaína el sueldo anual de tres trabajadores. Los atenuantes son tan extenuantes que cabe agradecer que el proceso no planteara si debía volver a Cort, porque sería reinstaurado como teniente de alcalde con todos los honores. Una vez semiabsuelto, se convierte en la figura prominente para la renovación del PP en Palma. ¿Qué delincuente puede reparar, y sólo si le pillan, el daño causado? La restitución del dinero únicamente está al alcance de un delincuente con dinero, que dispondrá de fondos para burlarse por partida doble de sus conciudadanos sin pagar un euro de intereses. Con la voluntad modificada en horario nocturno –pero no cuando firmaba Son Espases–, el gestor ejemplar arriesga menos pena que si hubiera robado un radiocassette.