EFE
Los médicos forenses que han estudiado el caso del ex concejal del Ayuntamiento de Palma Javier Rodríguez de Santos, acusado de malversación de fondos públicos, han determinado que éste desarrolló un trastorno de dependencia a la cocaína.
De Santos está siendo enjuiciado por el uso ilícito de una tarjeta de crédito de la Empresa Municipal de Obras Públicas (EMOP) con la que, entre 2005 y 2007, De Santos realizó presuntamente pagos en clubes de alterne de Palma por un valor de 50.804 euros.
El grupo de expertos que ha sido interrogados hoy por el fiscal Juan Carrau y por el abogado de la defensa, Juan Ignacio Herrero, estaba formado por tres médicos forenses y un psiquiatra forense.
Estos expertos han analizado las pruebas documentales de los peritos médicos y han concluido que el acusado "no padece ni ha padecido enfermedad psicológica alguna", así como que desarrolló una conducta que desembocó en un trastorno de dependencia a la cocaína.
Además, han determinado que "sus capacidades cognitivas pudieron mantenerse intactas, afectándose sus capacidades a medida que aumentaba su consumo".
De Santos se sometió también a un análisis del cabello en el que se detectaron restos de cocaína y lidocaína (sustancia usada para adulterar la droga).
Esta prueba se realizó sobre un trozo de cabello del acusado de unos seis centímetros para hacer un estudio retrospectivo de los últimos seis meses.
Con dicha muestra se puede concluir, según los expertos, que durante los últimos seis meses anteriores a la prueba del cabello, De Santos había realizado un consumo crónico de cocaína, aunque no es una evidencia objetiva de que haya consumido en años anteriores, cuando se hizo el uso ilícito de la tarjeta del Ayuntamiento.
Los médicos forenses han señalado también que el adicto, ante la situación de privación de las drogas, tiene sus impulsos mermados y no puede resistirse a seguir consumiendo, a pesar de conocer las consecuencias negativas que pueden derivar de ello.
En esta línea han apuntado que, aunque tiene sus impulsos mermados, el adicto sigue teniendo conciencia de los mismos.
"Cuando un paciente es adicto su conducta se centra y todas sus actividades están orientadas a la búsqueda de la cocaína", ha indicado uno de los médicos, quien ha agregado que "su capacidad para distinguir lo bueno de lo malo sigue latente".
Los expertos han dicho que las únicas pruebas objetivas que demuestran el consumo de cocaína por parte del acusado son la atrofia en el conducto nasal y la prueba del cabello, y han agregado que durante su análisis personal a De Santos no detectaron que éste estuviera fingiendo su adicción.