EFE. PALMA
El propietario del club Casa Alfredo, Alfredo Gómez, ha declarado hoy que los presuntos pagos del ex concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma, Javier Rodrigo de Santos con la tarjeta del consistorio se debían a "horas y horas" pasadas en el local, y "a cambio de chicos".
Alfredo Gómez, el segundo testigo presentado por la Fiscalía en el juicio que hoy se ha iniciado en la sala tercera de la Audiencia Provincial de Palma contra el ex teniente de alcalde del Ayuntamiento de Palma, ha rechazado que en su establecimiento hubiera droga, tal y como el acusado ha asegurado esta misma tarde.
"En el local había tres cosas prohibidas: los menores, las drogas y los extranjeros ilegales", ha afirmado Gómez, quien ha reconocido que en el establecimiento se produjeron varias inspecciones policiales en las cuales sí se detectaron inmigrantes sin los papeles en regla, "pero nunca droga ni menores".
Gómez ha insistido en que en su local se ofrecían servicios sexuales pero no droga, al contrario de lo que esta tarde ha alegado De Santos, que ha afirmado que acudía a Casa Alfredo de forma habitual debido a su adicción a las drogas porque allí era el único lugar con "intimidad" y "privacidad" en el que podía obtenerla.
El dueño del club de alterne ha reconocido que considera al ex concejal "un amigo" al conoce desde hace años, al que tiene "estima" y al que cree "gran persona". Un cliente, ha dicho, "habitual", una persona "muy educada y correcta". "En estos sitios no se opina nada del cliente, pero no tenemos ninguna queja por su parte", ha puntualizado.
No obstante, Gómez ha comentado que De Santos era un cliente que "no bebía mucho".
El procedimiento normal cuando un cliente llegaba a Casa Alfredo, según ha explicado el propio Gómez, era el de entrar en una habitación y acto seguido se le presentaba una pasarela de chicos o chicas, entre los cuales el cliente elegía con el que pasar la noche.
Se pagaba por hora un total de 70 euros, según Gómez, como ha señalado también el ex concejal, si bien éste ha asegurado que en ese precio se incluía un gramo de cocaína.
Este hecho ha sido negado por Gómez quien, al ser preguntado acerca de dónde se podía conseguir droga en la zona, ha respondido que "en la plaza Gomila, en cada esquina hay un camello", pero sí ha reconocido que evidentemente allí no se podía pagar con tarjeta.
Respecto a las facturas que la Fiscalía pidió a De Santos que reconociera y algunas de las cuales el ex concejal negó haber visto y firmado, Gómez ha señalado que sí respondían a la máquina de pago con tarjeta del local y otras -las que señalan "Lavandería Miele"- a "dinero prestado" al propio concejal que se le cobraba con posterioridad.
Muchas de estas facturas llevaban los nombres de Mateo, Marco, Charlie y El Niño que, según ha apuntado Gómez, eran "gente que trabajaba allí (en Casa Alfredo), que una semana se llamaba Mateo y otra Sebastián".
Las facturas han centrado asimismo el interrogatorio de la primera testigo, la que fue directora económica de la Empresa Municipal de Obras Públicas (EMOP) y jefa del departamento de Gestión, Leonor Alomar, quien ha manifestado que en ocasiones De Santos se excusaba con que las había perdido o no las tenía a mano cuando se le reclamaban para justificar sus gastos.
Alomar ha asegurado también que el ex presidente de la EMOP mostraba por entonces una gran capacidad de trabajo y que nunca estaba irritable, en contra de lo que su ex jefe ha aducido, ya que, según él, la adicción a las drogas era tal que le impedía hacer bien su trabajo y estaba irascible.
El Ministerio Fiscal ha interrogado también hoy a cinco policías.
Varios de ellos han afirmado que en un registro hecho en el club de alterne no encontraron drogas.