M. G. DOARTE. PALMA.
Un mes más de paciencia. Eso es lo que la Policía Local le pide a varios vecinos de la calle Infanta, un cul de sac que cada fin de semana congrega a jóvenes incívicos que practican allí botellón y generan molestias de diversa consideración a los habitantes de la zona. Tal como publicó DIARIO de MALLORCA el pasado mes de julio, estos vecinos, hartos de la situación, colocaron una valla metálica a la entrada de esta calle para cerrarla durante los fines de semana. Dos días después, el Ayuntamiento la retiró aduciendo que no se podía cerrar una vía pública. Durante la reunión que la Policía Local mantuvo el pasado miércoles con algunos vecinos, estos reiteraron su demanda de colocar una valla pero Cort se negó, una vez más. A cambio, les pidió un mes de paciencia con el objetivo de poner en marcha un sistema de control de los coches que suben por la calle Bellver para intentar paliar esta situación que afecta, por lo menos, a cuatro familias que denuncian que no pueden dormir ni descansar durante los fines de semana.