JOSEP CAPÓ
De vacaciones
Catalina Cirer no ha participado en ninguna de las reuniones del grupo municipal del PP desde que el jueves de la semana pasada Rafel Durán anunciara por sorpresa su renuncia como portavoz en Cort. No estuvo en la reunión del lunes con el presidente insular, Joan Rotger, ni tampoco en la que sólo participaron los concejales celebrada el miércoles por la noche. Dice que está de vacaciones. A nadie se le escapa, sin embargo, que su ausencia pretendía un objetivo muy concreto: que los concejales y los dirigentes del partido pudieran hablar abiertamente sobre su posible retorno a la portavocía.
Petición explícita
La mayoría de concejales conservadores querían que Cirer cogiera nuevamente el testigo y así lo plantearon a la dirección del partido. No hubo un rechazo claro, aunque tampoco se produjo la llamada, ni de Estarás ni de Rotger, que probablemente Cirer esperaba para "pensárselo". Esta es la interpretación que oficiosamente se desprende del entorno del grupo municipal conservador, a falta de las pertinentes aclaraciones de la interesada que, como se ha dicho, está de vacaciones y, hasta el momento, sólo abrió la boca para afirmar que si la dirección del partido le proponía el regreso a la portavocía se lo pensaría.
Cambio de actitud
En esta nueva "crisis" del grupo municipal del PP –en dos años ha tenido tres portavoces– también ha llamado la atención la distinta actitud de la dirección regional y, en concreto, de la presidenta del partido, Rosa Estarás. Cuando Cirer hizo pública su intención de dimitir, nadie intentó que desistiera ni que se quedara y la crisis se zanjó en apenas 24 horas con la asunción de la portavocía por parte de Durán. Ahora, la presidenta Estarás se ha quitado de enmedio y ha delegado en el presidente insular.