Movilidad. La odisea de conducir por palma sorteando las obras
MÓNICA G. DOARTE. PALMA.
Paciencia. Mucha paciencia. Y a ser posible, paciencia de santo. Eso es lo que se necesita para circular en coche por una Palma con sus entrañas abiertas por unas obras inmisericordes con los ciudadanos en general y los conductores en particular. Estos últimos, sobre todo, están obligados a entregarse a la resistencia y la tolerancia ante una absoluta falta de fluidez en el tráfico, sobre todo en horas punta como el mediodía. No obstante, los bocinazos y algún que otro grito desde las ventanillas denotan el poco aguante de muchos.
DIARIO de MALLORCA hizo ayer un recorrido por algunas de las zonas cero, entre las 11 y las 13 horas, y comprobó que es prácticamente imposible circular a más de 15 ó 20 kilómetros por hora, y que los atascos, las retenciones o las confusiones por la falta de señalización se confabulan para ponerle los pelos de punta a los que van al volante. Y puede esto sólo sea el preámbulo de lo que le espera a los ciudadanos los próximos días, cuando la ciudad se sacuda el verano y vuelva a agitarse con el inicio del curso escolar.
Algunos puntos, como la confluencia entre Ausias March y General Riera, por ejemplo, contaban ayer con hasta cuatro policías locales para dirigir el tráfico. Otro tanto sucedía en la esquina de Avenidas y General Riera. Pero otro gallo cantaba cerca de allí: en la confluencia de la carretera de Valldemossa con la calle Francesc Joan i Fiol, donde una enorme grúa hacía de las suyas, reinaba la confusión más absoluta para los viandantes, que no sabían muy bien por dónde cruzar; y para los conductores, que debían hacer una ese para seguir por Francesc Joan i Fiol rozando la grúa o doblar a la derecha hacia el centro, previa pelea por el único carril habilitado con los conductores que venían desde S´Escorxador.
En la calle Aragón, más de lo mismo: poco antes de llegar a la calle Balmes viviendo desde la Vía de Cintura, la calzada se reduce a un carril, por lo que los coches deben darse codazos para hacerse un lugar pero sin poder superar los 10 kilómetros por hora. Ayer se necesitaban 20 minutos para ir por Aragón desde la autovía hasta El Corte Inglés de las Avenidas. En la zona del Obelisco, lisa y llanamente, reina el caos. Al poco sitio disponible para que circulen los coches se le suma la interrupción de los camiones de las obras que deben acceder por varias calles pero en contradirección, asustando a más de un conductor que, de la nada, ve cómo una mole de hierro con ruedas se le viene encima. Sin olvidar al gran trasiego de autobuses que van hacia la estación intermodal.
Ya en Eusebio Estada dirección plaza España, no se puede hablar de atasco sino de retención: esta redactora necesitó 18 minutos para recorrer los cerca de 400 metros que separan a Jafudà Cresques de Avenidas. Con santa paciencia, eso sí.