Los comerciantes, vecinos y hoteleros denuncian falta de voluntad para solventar el problema
RAQUEL GALÁN. PALMA.
Verano tras verano, los vendedores ambulantes son parte del paisaje de la Playa de Palma. Un paseo por la primera línea del balneario 6, por ejemplo, sirve para comprobar que numerosos subsaharianos hacen su agosto en esta zona turística. La Plataforma contra la Delincuencia de la Playa de Palma está harta de que Cort no actúe contra este tipo de ilegalidad y cree que es debido a su "dejadez y falta de voluntad", en palabras de la presidenta, Ana Rodríguez.
La portavoz de los residentes, comerciantes y hoteleros destaca que "existe suficiente presencia policial para prohibir esta venta –cuatro patrullas de la Local, dos de la Nacional y los que circulan en bicicleta–, pero tienen órdenes políticas de no actuar", según afirma Rodríguez.
El portavoz de la Policía Local niega tal extremo, debido a que "forma parte de las obligaciones del agente denunciar cualquier tipo de ilegalidad". El problema es que "es difícil actuar, porque el policía tiene que pillar al vendedor en el momento de ejercer su actividad y cada vez están más espabilados, por lo que esconden la mercancía o llevan pocos artículos para poder decir que son suyos. La presunción no es motivo de sanción", según argumenta.
De todos modos, desde mayo hasta ahora, la Policía ha levantado acta a 1.654 personas que ejercían dicha venta, de los que 1.181 eran subsaharianos, indica el portavoz. Y añade que "levantar acta lleva aparejado requisarles el género e iniciar un expediente que acabará en una sanción, ya que está penado administrativamente".
Multas sin pagar
El quid de la cuestión "no es que no se denuncie lo suficiente, sino su efectividad", en palabras de Miguel Ángel León, presidente del sindicato SPPME, el mayoritario de la Policía Local de Palma. Se refiere a que, "cuando consiguen denunciarles y ponerles una multa, muchas veces no sirve de nada, porque alegan que no tienen dinero ni cuenta corriente".
La presidenta de la Plataforma contra la Delincuencia confirma que "la Policía hace su trabajo, aunque no es bastante. La única medida útil es que el Ayuntamiento ordene expresamente perseguir a los ilegales". Rodríguez no logra entender "por qué en el centro de Palma, con tantos turistas, no hay vendedores ambulantes y, por el contrario, la Playa de Palma está abarrotada". Su única explicación es que "los policías han recibido la orden de no actuar allí".
La responsable de la sección pública del sindicato UGT en Cort, María Antonia Tovar, reconoce que "como funcionario, un agente de la Policía Local siempre recibe órdenes de arriba". Sin embargo, añade que en la Playa de Palma han levantado muchas actas contra los vendedores ambulantes.
No es suficiente, según afirma la portavoz de la plataforma, ya que "tendrían que requisarles la mercancía y realizar una campaña continua. Es la mejor medida de presión", concluye.
Los comerciantes, hoteleros y residentes se han reunido varias veces con la gerente del consorcio que pretende reformar la Playa de Palma, Margarita Nájera, y le han expuesto que el principal problema de la zona es la venta ambulante, por lo que "no servirá de nada que cubran las calles con oro si no se podrá pasear por ellas", compara Rodríguez. Tiene esperanzas en Nájera, porque "ella acabó con el problema en Calvià, aunque ahora ha vuelto a resurgir".
Mientras tanto, suplican a Cort "que haga algo", porque no pueden asumir un problema más durante esta temporada de crisis y la venta ambulante "no deja vivir".