RAQUEL GALÁN. PALMA.
Las calles arboladas del polígono de Son Rossinyol, situado en la carretera de Sóller, están llenas de hojas debido a que los olmos han sido invadidos por una plaga de gusanos. Un centenar de árboles tienen en sus troncos la galeruca, "una de las plagas defoliadoras del olmo", tal como informaron desde el área de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Sin embargo, Cort no puede intervenir porque este polígono no ha sido recepcionado, según afirmaron. Por lo tanto, lo que ayer hicieron los técnicos fue avisar a la entidad de conservación de Son Rossinyol para que actúe inmediatamente.
Desde Cort especificaron que el tratamiento de esta larva "se suele realizar a posteriori", en cuanto aparece, aunque ahora los gusanos ya están muy extendidos, como se aprecia fácilmente dando una vuelta por la zona. Técnicos de Parques y Jardines detallaron que "el tratamiento a realizar en estos casos consiste en la aplicación de Bacillus thuringiensis mediante pulverización".
Prevención inviable
Añadieron que la prevención –que consistiría en tratar directamente el tronco del árbol– no se lleva a cabo debido a que es inviable por ser "muy costosa" y porque "no acaba con la plaga en todos los casos", según fuentes municipales.
El ciclo vital de la galeruca se suele repetir varias veces en una sola temporada, tal como sucede actualmente. El último comenzó durante la primavera: los adultos volaron hacia la copa de los olmos que dan sombra en el polígono y se alimentaron de las hojas. Después realizaron la puesta y las larvas recién nacidas se comenzaron a alimentar de todas las hojas que había a su alcance. Este proceso duró varias semanas, "hasta que alcanzaron la madurez", tal como indican desde Cort.
Ahora nos encontramos en el momento en que descienden de la copa por el tronco para pupar en el suelo, es decir, convertirse en una crisálida y volver a emerger como adultos hacia los olmos, excepto si la meteorología no es favorable, que en tal caso hibernan hasta la próxima temporada.
Los olmos afectados por estos coleópteros se defolian antes de tiempo y sus hojas están roídas y perforadas, aunque el daño suele ser principalmente estético.