CARLOS GARRIDO
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El verano nos hace térmicamente sensibles. Es como si el frío unificara las sensaciones. Y a fuerza de abrigarte y resistirte al impacto de lo gélido, anestesiaras también un poco tu percepción. En cambio, durante los meses de verano toda la piel se activa de forma intensa. Eres capaz de percibir matices muy sutiles, invisibles, casi imperceptibles.
Ocurre por ejemplo en los callejones del barrio antiguo. El sol luce en lo alto, pero la sombra de los caserones te protege. No obstante, el aire tiene una estuosidad peculiar, está caliente, macerado. Súbitamente, al pasar delante de cualquier ventana o tragaluz, te llega un hálito de frescor. Un impacto de sótano, de convento o catedral, de tierra sumergida. El contraste es tan fuerte que sientes por un momento esa polaridad. Y te embargan las sugestiones de esa carbonera, de ese pasadizo oculto, lóbrego, de ese pozo, de esa bodega. Dirías que el frescor casi descarnado te azota la cara, como las señoras del siglo XVIII con sus guantes.
Te das cuenta entonces de hasta qué punto es pobre y unilateral nuestra visión de la realidad urbana. Si fuésemos perros (Dios no lo quiera, por otro lado), veríamos los olores pintados de tonos vivos y muy distintos. Seríamos capaces de quedarnos absortos olfateando un rincón de pared, mientras el cerebro despliega el mapa de recuerdos y evocaciones olfativas.
Y lo mismo ocurre con las temperaturas. Lo ignoramos todo de las diferentes intensidades. ¿Cuántos grados tiene ese alero que nos protege? ¿Y el aire que circula a baja altura entre el pavimiento? ¿Y la pared? ¿Y esa lengua de frescor un poco tumbal que sale por la claraboya?
Sólo en estos días de calor, cuando los sentidos se exacerban y parecemos al borde del desmayo sensitivo, podemos apreciar esos matices. Que nos hablan de las diferencias entre mundos. De oscuridades que no han cambiado tal vez en siglos. De secretos. De la vida oculta y subterránea de la ciudad.
Hagamos el experimento. Cada portillo que nos brinda su respiración de sombra nos está contando una novela.