FAUSTINO HORRACH
En un año desde que abrió su herboristería, en la calle Socors, Catalina Massanet ya ha sufrido cinco incidentes relacionados con la inseguridad de la zona: peleas, hurtos, robos... el último esta Navidad en el que dos ´yonquis´ le vaciaron la caja registradora. "La policía dice que no puede protegerme, que no son mis ángeles de la guarda" afirmaba. "Encima te aconsejan que no hagas nada para no recibir represalias, nadie puede hacer nada", se lamentaba esta comerciante que canaliza el sentir de un colectivo que ha apostado por recuperar esta zona pero que se sienten abandonados.
"Quieren que el casco antiguo se revitalice, pero a costa de los que estamos abriendo camino", denunciaba Massanet sobre la situación que están viviendo. "Nos sentimos acosados, aunque hay muchas patrullas de policía, parece que algunos delincuentes habituales de la zona son intocables", aseguraba. Massanet está comprobando como la rehabilitación de uno de los barrios oscuros de Ciutat se está alargando demasiado. "De los comerciantes que empezaron hace dos años ya no queda ninguno y yo ya estoy pensando en irme", manifestaba.
En la calle Gerreria, desde el restaurante Santacilia que ella misma regenta, Elizabeth Adler lo dice sin tapujos: "Tenemos miedo". Aunque todavía no ha sufrido ningún incidente, ya han visto como han abierto coches y robado a algún cliente, incluso ha entrada en un bufete de abogados próximo. "Nos sentimos amenazados, esta situación nos resta clientes que ni se atreven a sacar dinero en el cajero próximo".
La sucursal de ´la Caixa´ de la calle Escola Graduada es uno de los locales más afectados, donde diariamente sucede algún tipo de incidente. Su subdirector, Joan Tugores, encuentra cada mañana gente durmiendo en el cajero y la basura que les acompaña. "Se las arreglan para hacer saltar el bloqueo" afirmaba. Tugores ha visto entrar a ´yonquis´ en mitad del banco, peleas al menos una vez por semana, se ha despedido de clientes que se marcharon a otro banco por temor a sacar dinero. Lleva tres años en esta sucursal y a pesar de las mejoras evalúa taxativo. "La situación de inseguridad no ha cambiado nada".
Sin embargo, desde la Policía Local afirman que esta es una de las zonas más vigiladas de toda la ciudad. Conocen el problema y tratan de controlarlo, aunque aseguran que los incidentes fundamentales son los derivados de la prostitución y la drogadicción, pero que no hay registrados muchos delitos. "Casi todo son peleas entre ellos mismos. Aunque sea desagradable no se puede detener a la gente sin una motivo", afirmaba el portavoz del cuerpo armado. En este sentido, destacaba que las patrullas nocturnas ya han detectado que la zona de incidencia de estos sucesos, cuyo núcleo es el PAC Escola Graduada, se está reduciendo paulatinamente, con lo que apeló a la paciencia de todos.
El tema de la limpieza en esta zona es otro caso a parte del que todos se quejan. "Estuve tres semanas hasta que retiraron la caca de un perro en mi calle", comentaba Massanet. Por su parte, Elizabeth denunciaba como cada día se acumulan jeringuillas, incluso sangre, en las escalinatas del juzgado o de las casas aledañas, creando una imagen deplorable a la zona cuando oscurece.