MÓNICA GONZÁLEZ DOARTE
Ni todos los tópicos del mundo juntos podrían describir lo que ayer sentían las personas que esta semana comienzan a trabajar para el ayuntamiento de Palma, gracias al proyecto de inserción laboral Fent feina 2008, promovido por el Instituto Municipal de Formación (Imfof) y el Servicio de Ocupación de las Islas Baleares (Soib). Muchos de ellos, e independientemente de la actual crisis, vienen conviviendo con la angustia que proporciona estar en el paro desde hace muchos años y el miedo a no poder conseguir otro contrato. Incluso, hay algunos que tienen la oportunidad de trabajar por primera vez. Por eso, la palabra más escuchada ayer en el centro social Flassaders (donde la presidenta del Imfof, Cristina Cerdó, dio la bienvenida a los nuevos contratados) era ´lotería´.
"Estoy feliz como si hubiera ganado la lotería", decía ayer con una enorme sonrisa Flor Linares, de 49 años, madre soltera y en paro desde hace ocho meses. Daniela Bello, de 36, y con mellizos de nueve meses, reía tanto o más que Flor pues, tal como aseguró a este rotativo, "con dos bebés nadie te coge para trabajar". Ana María Debonis, de 54 años, no podía esperar a que acabaran y las interrumpía: "Hacía cuatro años que yo estaba en el paro, apuntada en el Soib, y el día que me llamaron para decirme que empezaba a trabajar para el ayuntamiento de Palma me puse a llorar de alegría y me presenté volando". "Es como una lotería, siento que con este trabajo me tocó la lotería", decía por su parte Maricel Quitaro, de 35 años, que mientras estaba en el paro no dejó de hacer en ningún momento cursos de formación. Y la llamaron. De lotería también hablaba Juana Gorrete, de 54 años, quien venía "rezando cada día a Dios" para encontrar trabajo luego de que el hotel en el que trabajaba la despidiera por culpa de la crisis.
En su caso, además, la alegría de
conseguir un trabajo fue doble debido que, tal como explicaba ayer a la redactora de DIARIO de MALLORCA, le había llegado "una carta de desahucio" porque no podía pagar más el alquiler. Y aunque Cort sólo la contratará durante seis meses (como a todos) apuntaba que "este trabajo da esperanzas y ganas de seguir adelante".
Pero no sólo los parados han tenido la suerte de beneficiarse de esta iniciativa del Imfof y el Soib. Así lo explicaba a este diario Blanca Guixà, una de las asistentes sociales que forma parte del proyecto: "Yo, por ejemplo, llevo dos casos concretos: el de un hombre de 62 años que desde hacía ocho no podía trabajar debido a su discapacidad física y que todavía está alucinando porque pese a su minusvalía obtuvo un contrato; y el de otro hombre de 40 años que también es discapacitado pero que no había podido trabajar nunca en su vida debido a su minusvalía".
Por eso, al darles la bienvenida, Cristina Cerdó les repitió ayer en varias oportunidades: "Están de enhorabuena; tal como está la situación merecen que les diga, de todo corazón, que están de enhorabuena". Las caras de alegría lo confirmaban.