Tribuna

La gripe, cosa de todos

09.11.2017 | 02:45
La gripe, cosa de todos

Juan se levanto ese día un poco cansado y con algo de fiebre pero no le dio importancia. Estaba contento porque mañana cumpliría 77 años. Paso el día regular, con algunos dolores musculares y un poco de faringitis. Por la tarde su mujer le dijo que fuera al médico ya que le había subido la fiebre, pero no quiso. A las cuatro de la mañana su mujer se despertó sobresaltada por la dificultad para respirar de Juan y al notarle muy caliente llamó a una ambulancia. Llegó al hospital y ante el cuadro respiratorio grave que presentaba fue ingresado directamente en la unidad de cuidados intensivos; a pesar de todos los esfuerzos moría a las seis de la tarde. Juan había fallecido de gripe y no pudo celebrar su cumpleaños. Su mujer desconsolada se lamentaba por no haber acudido a vacunarse de la gripe cuando se lo recomendó su médico de cabecera.

Es triste, pero cada año fallecen en Balears entre 20 y 30 personas por la gripe o por sus consecuencias. En la mayoría de casos son mayores de 65 años y con otras enfermedades crónicas. A este grupo de riesgo, vulnerable o frágil, es decir a aquel en el que se sabe con certeza que la gripe incrementa las complicaciones y la hospitalización, es hacía donde va dirigida específicamente la campaña anual de vacunación frente a la gripe que acaba de empezar. Podríamos afirmar que aunque la gripe es cosa de niños, ellos la introducen y diseminan entre la población, a quien mata es a las personas mayores (abuelos) y si además están concentrados en residencias, el problema se agrava.

Pero no sólo estas personas son de riesgo, también todas aquellas, independientemente de la edad, que presentan enfermedades de base. ¿Quién a los 50 años no tiene el colesterol alto, o hipertensión o diabetes o alguna afectación cardíaca o renal?, pues con sinceridad la gran mayoría. Por ello a todas estas personas se les debe recomendar de una manera activa que se vacunen de la gripe cada año. Su calidad de vida y longevidad dependerá de cómo se enfrenten cada temporada a las garras de la gripe. Es cierto que se pasan pocas gripes verdaderas a lo largo de la vida, y si muchos catarros y resfriados, pero cada episodio deja huella en nuestro genoma y sistema inmune.

Las embarazadas constituyen otro importante grupo de vacunación. Es curioso que acepten fácilmente vacunarse de la tosferina, pero pongan pegas para hacerlo de la gripe. La primera vacunación sólo protegerá al niño al nacer, pero la de la gripe protege a la madre, grupo de riesgo de complicaciones, y al niño. Pero aunque el nacimiento no se produzca en la época gripal, los beneficios para la madre son suficientemente importantes como para vacunarse en cualquier trimestre del embarazo.

Además de ser un problema de salud pública, saturación de las urgencias, hospitalización y aumento de las visitas a los centros de salud, la gripe deja cada año un gran impacto en la economía del país. Se ha calculado que la gripe determina una pérdida de unos sesenta millones de horas de trabajo (absentismo laboral y pérdida de productividad), lo que representa unos 1.250 millones de euros, además todo ello se acumula en un corto período de tiempo.

La gripe es la responsable del 10-17% de todas las bajas laborales anuales y puede llegar al 40% en los meses de enero a marzo. Las personas que van a trabajar enfermas de gripe presentan una reducción de al menos el 50% de su productividad, además de ser un foco de contagio y diseminación entre sus compañeros. Los programas de vacunación en las empresas han mostrado una elevada rentabilidad económica ya que reducen un 40% las visitas médicas (horas no trabajadas) y hasta un 70% el absentismo laboral. Por todo ello se ha calculado que la vacunación de la gripe en las empresas puede comportar un ahorro de hasta 870 millones de euros por temporada.

También todos aquellos grupos de personas que sirven a la comunidad y por ello es esencial que se mantengan en activo (policía, bomberos, protección civil) merecen y deben ser vacunados de la gripe. No olvidemos a los maestros, profesores y personal de guarderías o residencias de la tercera edad, su exposición a los grupos de riesgo debería ser considerado como de vacunación necesaria y prioritaria.
Los niños constituyen un grupo aparte, no hay vacunas antes de los seis primeros meses y sólo pueden protegerse con los anticuerpos de la madre, de ahí la importancia de la vacunación durante el embarazo. A partir de ese momento si se dispone de varias vacunas para esta edad que son fácilmente aplicables y con resultados muy buenos. Vacunar a los niños es proteger el entorno familiar y disminuir la propagación de la gripe en la comunidad.

Para que los programas de vacunación frente a la gripe funcionen y lleguen a las personas recomendadas es esencial el papel del personal sanitario. El principal motivo para vacunarse es que se lo haya recomendado el médico o la enfermera. Por ello es imprescindible la información, formación y concienciación de este grupo de trabajadores sanitarios. Ellos han de ser los primeros en vacunarse de la gripe, lo cual demostrará su participación directa e implicación en este proceso. Si no damos ejemplo con nuestra actuación no podemos pedir que los demás lo hagan. Para que la vacuna de la gripe llegue a todos es esencial que todo el personal sanitario lo asuma como algo propio.

Probablemente en el futuro dispongamos de una vacuna frente a la gripe de tipo universal, es decir que con un solo pinchazo estemos protegidos de todos estos virus y no debamos revacunarnos nunca más. En esta situación la vacuna gripal será de administración universal y sistemática y con el tiempo eliminaríamos esta enfermedad.

Mientras tanto, la gripe nos afecta a todos, sanos o enfermos, niños o adultos, por ello hay que decir que la gripe es cosa de todos y entre todos tenemos que hacerle frente. Ya sea por nuestros hijos o abuelos debemos colaborar solidariamente con el gesto de la vacunación. Nunca vacunarse nos hará daño, al contrario reforzará nuestro sistema inmune y nos enfrentará al fantasma de la gripe con energía renovada. Esperemos que la nueva temporada gripal que pronto comenzará no deje a otro Juan sin cumpleaños.

*Unidad de Virología. Hospital Universitario Son Espases

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