Tribuna

El abuso de carne y el futuro del planeta

10.09.2016 | 01:28
El abuso de carne y el futuro del planeta
El abuso de carne y el futuro del planeta

Hay muchas personas que se preocupan por el presente y el futuro del planeta Tierra. Al fin y al cabo es el lugar donde vivimos y viviremos. Todos somos conscientes de las ocupaciones humanas que están degradando la biosfera: el consumo de combustibles fósiles, la contaminación con plásticos, la desaparición de especies, la desertización, etc. Pero hay dos factores de los que muy poco se habla y que son causa de muchos problemas, además de los medioambientales. Uno es la superpoblación humana y otro la producción industrial de carne. Escribo en esta ocasión sobre el segundo factor.

Explica Peter Singer, uno de los pioneros del movimiento por los derechos de los animales, que Estados Unidos comenzó el siglo XX con algunos de los suelos cultivables más ricos y profundos del mundo. Progresivamente, la industria cárnica fue necesitando cada vez más alimento para alimentar al ganado y producir carne para consumo humano. En la actualidad, los métodos de cultivo que se utilizan son responsables de la pérdida de unas 7.000 toneladas anuales de tierra negra. Estos métodos agrícolas, además, requieren combustibles fósiles para la maquinaria y para la producción de fertilizantes químicos, perdiendo una de las características de la agricultura tradicional: ser un modo de utilizar la fertilidad del suelo y la energía proporcionada por la luz solar para incrementar la cantidad de energía disponible. El maíz cultivado por los pequeños agricultores mexicanos, por ejemplo, produce 83 calorías de energía por cada caloría de energía consumida por los combustibles fósiles utilizados. La carne de vacuno producida industrialmente en Estados Unidos invierte la ecuación: requiere 33 calorías de energía alimentaria que produce. El principal responsable es el hábito de consumir grandes cantidades de carne, especialmente de vacuno. Se están utilizando los mejores suelos cultivables para obtener grano y soja con que alimentar a reses, cerdos y pollos que sólo aportarán una mínima parte de su valor alimentario.

En los últimos cuarenta años, más del 25% de los bosques de América Central han sido talados para que el ganado pueda pastar allí. En Brasil, han desaparecido más de cuarenta millones de hectáreas, una extensión mayor que todo Japón. Esto genera un problema añadido; cuando los bosques son talados liberan hacia la atmósfera miles de toneladas de dióxido de carbono, lo que hace aumentar el efecto invernadero. Además, el ganado emite con su ventosidades grandes cantidades de metano, el más potente de los gases causantes del efecto invernadero. Se estima que el ganado mundial produce el 20 % del metano liberado a la atmósfera. Un informe elaborado por la National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos concluye que, en el lapso de una generación, "puede ser peligroso vivir en muchas partes de las islas Marshall". Esto ya es bastante preocupante, pero la pérdida de vidas humanas podría ser aún mayor en zonas bajas densamente pobladas como el delta del Nilo y la región delta de Bengala.

¿Cómo podemos solucionar estos problemas? Legalmente, tenemos directivas de la UE que aumentan las exigencias de bienestar de los animales en las granjas de explotación. En los EE UU existen leyes anticrueldad que protegen las condiciones de vida de los animales destinados al consumo humano. Estas exigencias legales impiden el hacinamiento y la producción sin control, pero no son medidas suficientes.

Aquellos ciudadanos que nos preocupamos seriamente por la sostenibilidad, no solo de la economía y la producción, sino de todas las formas de vida, podemos hacer mucho: si comemos carne comprarla proveniente de pequeñas granjas; si no comemos carne, evitar el consumo de otros productos derivados de las explotaciones ganaderas, como determinados piensos para animales, pieles y cueros de dudosa procedencia, así como dejar de adquirir productos de las grandes multinacionales de la alimentación que son, indudablemente, los principales agentes contaminantes. Si todos realizamos pequeños esfuerzos, podemos cuidar mejor este planeta que es la joya azul del sistema solar.

* Filósofo y abogado

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