21 de agosto de 2016
21.08.2016
Editorial

Grave abandono de las depuradoras

Al hacer público el avance de los presupuestos de la Comunidad para 2017...

21.08.2016 | 02:51

Al hacer público el avance de los presupuestos de la Comunidad para 2017, el mes pasado, el Govern destacó que en ellos habría una importante partida destinada a la adecuación de depuradoras porque, según se reconocía, muchas de ellas están al borde del colapso. También se daba por hecho que este verano resultarían inevitables los vertidos. Eran previsibles porque en los veranos anteriores ha habido ya constantes problemas y para éste, afectado por la sequía, estaba anunciada una gran afluencia turística que, a la hora de la verdad, ha superado incluso los mejores pronósticos.

Por desgracia, los malos augurios del Govern no han tardado en confirmarse y plasmarse en pestilente realidad, con los evidentes riesgos que ello comporta para la salud pública.

La depuradora de la Platja de Muro, junto a s´Albufera, ya es de sobras conocida por su incapacidad de tratar las aguas que recibe. En los últimos días ha habido vertidos fecales en el área natural que Medio Ambiente se ha visto obligado a retirar mediante un bomba extractora. Fuego y aguas residuales, aparte de una mayor presión humana, este ha sido el efecto del verano actual sobre s´Albufera. Mientras, la dirección general de Recursos Hídricos y la de Espacios Naturales y Biodiversidad son incapaces de ponerse de acuerdo sobre la conveniencia de construir una nueva estación en el vecino Can Picafort. Ha habido problemas por igual en Andratx, en la Costa del Gas y en otros puntos de gran afluencia turística. Las depuradoras de Mallorca están obsoletas, del mismo modo que las redes de abastecimiento de agua potable acumulan pérdidas de hasta el 25% y apenas nadie hace nada para repararlo. No toda la culpa es de la sequía climática.

Los primeros afectados son los acuíferos y, tras ellos, toda la población. La residente y la visitante. Los payeses del valle de Pina denuncian la contaminación de sus pozos por el efecto de la depuradora de Algaida y Montuïri y deciden hacer sus propias analíticas de control. Abaqua, la empresa pública de aguas, también, y sostiene que se cumple con los parámetros europeos sobre contaminación. No es eso. El problema es evidente.

Balears ha pasado en poco tiempo de ser una Comunidad modélica en el tratamiento y control de las aguas residuales a tener verdaderas carencias en este sentido. Durante los tres últimos años del Govern Bauzá no se invirtió un solo euro en el mantenimiento de depuradoras. Tampoco se hizo previsión alguna en cuanto a afrontar su necesidad y capacidad de cara al futuro inmediato. Ya se están pagando las severas consecuencias de tanto abandono y despreocupación. El agua siempre es un tesoro. Es vida, pero en la Mallorca en el linde de la sobrepoblación y sujeta a un clima mediterráneo oscilante y muchas veces seco, lo es mucho más. Por eso es imprescindible por igual la administración adecuada del agua potable y el tratamiento efectivo de la residual.

Es verdad que en los últimos años tampoco se han recibido los fondos comprometidos en los convenios económicos que afectan a las depuradoras. Otro agravio y otra injusticia del Gobierno con Balears. Pero el pretexto y el lamento no sirven de nada. Solo puede incrementar los niveles de exigencia y reivindicación tanto por parte del Govern hacia Madrid como de la ciudadanía respecto a sus gobernantes. Las depuradoras no pueden esperar porque la salud pública no debe ser puesta en riego. Tampoco la imagen turística y el interés económico de una Comunidad que ahora llega a creerse que todo viene dado gratis debido a la alta demanda que genera su negocio del ocio.

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