Tribuna

Nosotros, los hipócritas

13.03.2016 | 02:45
Nosotros, los hipócritas

RAE. Hipocresía: "Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan". La verdad es que no veo una forma mas ilustrativa, clara y directa para calificar la actitud de la Unión Europea frente al problema de la inmigración. Así es, hemos pasado del inicial esto no va con nosotros, cuando el asunto afectaba sólo a España e Italia; al sacar pecho, y hacer un concurso de quién era mas solidario y más atento con la inmigración, Merkel a la cabeza, hace varios meses, al principio del torrente sirio; para finalmente, ponernos metafóricamente los guantes de látex para no contaminarnos ahora, y tratar de arreglarlo como hacemos siempre los europeos, cerrando los ojos, y ofreciendo dinero, no mucho, lo suficiente para que Grecia, y básicamente Turquía se queden con el problema.

No conozco otra sociedad más cínica que la europea. Bueno, a la altura de la norteamericana. O sea las occidentales avanzadas. Las orientales, las capitalistas, las ricas, no las conozco. Tratamos de tranquilizar nuestra conciencia ante los problemas mundiales, que en muchísimas ocasiones, hemos creado nosotros mismos, el mundo occidental, explotando sin reparos los recursos naturales del tercer mundo, poniendo y quitando pequeños dictadores para seguir influyendo, acallando las poblaciones civiles a base de pan e incultura, y en definitiva, moviéndonos en el Derecho Internacional como se han movido siempre las potencias mundiales, a base de intercambios exclusivamente económicos. El Derecho Internacional no existe, lo que existe es el negocio internacional. Las relaciones internacionales son sólo relaciones comerciales.

Y ahora, cuando la crisis está ya creada, no en su máximo rigor, yo pienso que lo peor está por venir, pero cuando las buenas intenciones, la palabrería políticamente correcta ha acabado, y las personas, los individuos, siguen ahí desesperados, en las puertas de casa, en Calais, en las fronteras griegas, macedonias, en Alemania, o hacinados en Turquía, ahora nuestro discurso cambia, ya no queremos más inmigrantes, más turbas ahora dejan de ser individuos, personas, se convierten en masas peligrosas, que exigen, reclaman? poder comer, y ahora si, ahora queremos levantar muros, pagar para que otros nos arreglen el problema, ya no hay políticas comunes, Bélgica le dice a Francia que se arregle; Francia a Alemania que no quiere cupos, Turquía dobla el precio de su colaboración; Bulgaria, Macedonia levantan fronteras de alambrada; España sube a 450 su cupo de admisión cuando el problema es de cientos de miles, no de centenares; y en definitiva, en Bruselas vuelven a sonar los discursos huecos, que no dicen nada, que convocan nuevas reuniones para aplazar la solución el problema ya está aquí, se forman comisiones de trabajo, para no hacer nada? y en resumen, Europa se escandaliza, pero gira la vista hacia otro lugar. No el problema no es Siria. El problema es que los humanos sólo nos movemos por necesidad, y si la necesidad es de otros, africanos, asiáticos, sudamericanos o de cualquier otro origen diferente al propio, el problema pasa a ser de segundo orden, no es prioritario.

Y en este tema no hay posiciones políticas que valgan. Democracias conservadoras, social demócratas, gobiernos de pacto, es decir, de cualquier signo político tienen un comportamiento idéntico : sólo nos preocupa lo que nos perjudica directamente. Si estas personas no están en nuestra puerta, en nuestras escuelas, casas, calles, etc., no existen más allá de los telediarios. Y ya podemos algunos hacer viajes a islas griegas, manifestaciones callejeras, o reuniones informativas, lo que realmente sirve para algo es actuar, no quejarse de lo mal que están las cosas.

Está muy bien hacer artículos de opinión denunciando ese cinismo, como el presente, enfrentar la realidad cruda, pero al final, de verdad, mientras el derecho internacional sea la relación comercial, y el presupuesto de defensa sea prioritario frente a la ayuda al desarrollo, no tenemos nada que hacer.

Si, por supuesto, los gobiernos son los principales responsables de estos dramas. Si, claro, los representantes del pueblo, diputados y senadores, tenemos directamente algo que decir. Cierto, la actuación debe ser global y coordinada. Evidente, sólo España no va a arreglar esta situación? pero mientras tanto? ¿de qué viven estas personas?

Y es que al final, como dice el proverbio árabe, el hombre no puede saltar fuera de su sombra. Es como es. Nosotros, los europeos, tenemos mala conciencia, y peor comportamiento.

(*) Senador

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