EN DIRECTO
Tribuna

Punta Ballena

 06:30  

RAFAEL DEZCALLAR. EXEMBAJADOR DE ESPAÑA EN ALEMANIA Hace poco unos amigos me llevaron una noche a conocer Punta Ballena, en Magaluf. La visita fue difícil de olvidar. Una calle larga, en cuesta, repleta de chicos y chicas muy jóvenes, prácticamente todos británicos, en torno a los 20 años, con una fila interminable de bares de copas a ambos lados. Ante la puerta de los bares, o a veces en la misma calle abordando a los viandantes, mujeres vestidas de forma más o menos provocadora trataban de convencer a quienes pasaban de que entraran en el bar para el que ellas trabajaban a tomarse allí sus copas. Una de esas chicas se me acercó, pero cuando vio que no estaba interesado en entrar en su bar pasó de largo, con un rictus frío en los labios. Policías municipales y servicios de seguridad privados circulaban de forma visible para intentar evitar peleas e incidentes. De vez en cuando un coche trataba de avanzar por la calle €que está teóricamente abierta al tráfico€, encontrándose con la resistencia, cuando no los abucheos o los gestos amenazadores, de quienes caminaban por la calle con su cubata en la mano.
Cerca, una macrodiscoteca, como el gran tótem del lugar, presidía una plaza rodeada de más bares y con infinidad de terrazas en su mitad. Varios grupos sorbían €cada chico o chica equipado de su pajita, como si fuera su instrumento de trabajo€ de un cubo enorme lleno hasta los bordes de sangría o de gin tonic. Por el aire llegaba de vez en cuando un cierto tufillo a vómito y a pis. No vi a nadie vomitando ni haciendo pis en la plaza ni en la calle principal, pero pensé que debía tratarse de algo normal en las calles laterales, menos concurridas. El ruido era ensordecedor, provocado por la música que salía de todos los bares, abiertos a la calle en plena noche de verano, y por los gritos y el bullicio de la calle. No sé cómo podían dormir los infortunados habitantes de los apartamentos de la zona. Me imagino que los que han podido han salido disparados de allí, pero habrá muchos que no han podido hacerlo y que no tienen otra opción que aguantar cada noche el estruendo, los gritos de euforia alcohólica y la música de los bares.

Eso sí, el Ayuntamiento de Calvià prohíbe tajantemente las obras en su municipio durante el verano, a fin de no perturbar el descanso de los veraneantes. Me parece muy razonable, pero lo encuentro un poco contradictorio con el estado de cosas en Punta Ballena.
En Magaluf quienes se agarraban a su pajita eran ingleses, en s´Arenal son alemanes. El espectáculo es el mismo. Son jóvenes europeos que vienen a pasar su gran juerga española, una juerga fundamentalmente alcohólica, y cuando hay suerte también de sexo, en algunos casos con el añadido de otras sustancias tóxicas. Vienen al desmadre barato y tolerado en la calle, algo que en sus países, que castigan duramente la borrachera pública, no está permitido. Un desmadre tan barato que algunos pagan unos pocos euros por su billete de ida y vuelta, sin ni siquiera reservar un hotel, porque ya dormirán en la playa, en la calle (lo que confirma el tufillo sospechoso que flota en el aire) o donde sea. O, si reservan un hotel, son cuchitriles de 10 ó 15 euros la noche, los que ellos pueden permitirse, los que la oferta turística de Mallorca también incluye dentro de su abanico de propuestas.
Todo ello tiene también efectos secundarios: escenas de increíble suciedad y desconsideración hacia los empleados de los hoteles, o las tragedias repetidas cada verano de los muertos y heridos en episodios de balconing, que no resulta aventurado asociar al alto consumo de alcohol.
En mis algo más de tres años y medio como embajador en Alemania, pude comprobar repetidamente hasta qué punto el espectáculo de la borrachera pública en s´Arenal y Magaluf daña la imagen de la isla. La imagen de Mallorca ha mejorado allí mucho en las últimas décadas. Ya no es "la isla de vacaciones de las mujeres de la limpieza", como muchos alemanes la percibían al principio, sino un lugar donde veranean algunas de las mayores fortunas del país, atractivo no sólo por sus playas sino por sus paisajes interiores, sus pueblecitos, sus palacios, sus monasterios y su cultura. Un lugar a la que vienen cada vez más cicloturistas, senderistas, compradores o inquilinos de casas maravillosas en el campo, y personas de todo tipo que aprecian este o aquel aspecto de la isla. Un lugar en el que los alemanes se sienten bien, que muchos de ellos aman sinceramente, y que como destino turístico sigue teniendo un potencial muy grande.
Pues bien, lo que sucede en estas calles de unas zonas muy determinadas de la isla €y que allí se llaman ballermann, adaptación al alemán de la palabra "balneario" de las playas de la bahía de Palma€ supone un lastre que degrada la imagen y el prestigio de Mallorca como destino turístico. Una imagen y un prestigio que hay que cuidar por encima de todo, porque son el factor más poderoso para garantizar el futuro del turismo en la isla, que es lo mismo que decir su supervivencia económica. Pensemos en lo que ya está sucediendo en Lloret de Mar, que ha sido recientemente objeto de un programa en la línea de Gran Hermano en una cadena de televisión alemana, en el que se asocia a esa localidad con la borrachera y el sexo fácil. En Magaluf y s´Arenal se está tratando de adoptar iniciativas muy positivas para mejorar la calidad de la oferta turística, iniciativas que para salir adelante tendrán que hacer frente al lastre que supone la vecindad de espectáculos diarios como el de Punta Ballena.
¿Y por qué entonces se sigue permitiendo todo esto? Es una buena pregunta, que hay que hacer a los poderes públicos de la isla. Me imagino que será por intereses creados, y en último término por dinero. Pero me da la impresión también de que el cálculo no está bien hecho. Porque si uno pone a un lado de la balanza lo que se ingresa con los jóvenes que llegan en vuelos baratos, sin habitación de hotel o con habitaciones de 10 euros la noche, y al otro lado lo que se pierde por el efecto negativo que tienen sus actividades nocturnas en la vía pública sobre el atractivo de Mallorca como destino turístico, probablemente las pérdidas económicas serían evidentes. Ese efecto puede ser especialmente negativo sobre los visitantes de alto nivel económico, que son los que más pueden contribuir a mejorar la economía de la isla, y a quienes no les entusiasma la idea de compartir con los clientes del ballermann su destino de vacaciones.

Corresponde por lo tanto a los poderes públicos tomar cartas en el asunto e impedir que el alcoholismo juvenil en la vía pública siga siendo parte del paisaje habitual de Mallorca como destino turístico. La responsabilidad de lo que está pasando no es de los jóvenes que vienen en busca de juerga, lo cual es muy comprensible a su edad, sino de las autoridades que permiten que esa juerga se convierta en borrachera por las calles. No podemos tomar como algo normal lo que no lo es, lo que en otros países está prohibido, y por buenas razones.
En último término no se trata sólo de una cuestión de dinero, de cálculo de lo que se gana o lo que se pierde con este tipo de turismo. Se trata de una cuestión de identidad, del tipo de isla y del tipo de sociedad que queremos crear. Y también de una cuestión de decoro, de dignidad. Mallorca, Balears y España no deben ser consideradas como lugares donde estamos dispuestos a aceptarlo todo y a llegar a cualquier cosa con tal de que vengan los turistas. En una España en crisis €que en último término ha sido provocada no sólo por factores económicos, sino también por una crisis de valores€ tenemos que recordar que hay cosas que son más importantes que el dinero. Debemos empezar por respetarnos a nosotros mismos €a nuestras calles, a nuestras ciudades, a nuestra limpieza urbana€ si queremos que los demás también nos respeten.




SERVICIOS

Club Diario de Mallorca

Club Diario de Mallorca

Consulte los actos más recientes y las próximas conferencias de nuestro club.

 
Circulo 10

Círculo 10

Entradas de cine gratis con la tarjeta del subscriptor Círculo 10.

CLASIFICADOS

Clasificados

Clasificados

Ya puedes insertar tu anuncio clasificado en Diario de Mallorca.

  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  DIARIO DE MALLORCA |  LOCALIZACIÓN |  REDACCIÓN |  SUSCRIPTORES     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de diariodemallorca.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo
Diari de Girona | Diario de Ibiza | Empordà | Faro de Vigo | Información | La Opinión A Coruña | La Opinión de Granada | La Opinión de Málaga | La Opinión de Murcia | La Opinión de Tenerife | La Opinión de Zamora | La Provincia | La Nueva España | Levante-EMV | Mallorca Zeitung | Regió 7 | Superdeporte | The Adelaide Review | 97.7 La Radio | Blog Mis-Recetas | Euroresidentes | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya