RAMÓN AGUILÓ
¿O era la crisis de la política? No, no, esta semana Antich ha cogido por fin el toro por los cuernos y en el Fòrum de la Ciutadania ha afirmado: "Sin política no hay solución a la crisis". Creo que es obligado reconocer el prodigioso esfuerzo intelectual del president para llegar a tan extraordinaria conclusión. Algún asistente al evento comentaría el sordo rumor que se oyó proveniente del orador: "Es cap li ha fet renou". Es tan sorprendente la conclusión presidencial como lo podrían ser otras como: "Sin gravedad no hay peso" o "Sin luz no se ve nada". A continuación, en su porfía contra Pero Grullo y las banalidades de este mundo de desdichas, añadió: "Sólo la política actúa a favor del interés general". A esto se le llama mentar la soga en casa del ahorcado. Matas y sus ladrones, Munar y los suyos, el pacto con la corrupción para conseguir poder, los votos PSOE a favor de Son Oms, el decreto de legalización de instalaciones hoteleras, los directores generales de Antich y de la liga norte de Meliá detenidos, los enchufes de su hacedor de discursos –las novias son de interés general–, los inútiles colocados por los equilibrios internos de poder, el "¿Convocar elecciones para perderlas? ¡Ni hablar!", el traslado de Burillo… En fin, todo lo que todos sabemos y que algunos ya nos atrevemos a decir en voz alta. Emula a su secretario general y presidente del gobierno, Zapatero que, cuco, ha dicho en entrevista en "El País", defendiendo lo suyo: "La clase política es una expresión de la sociedad". Es decir, la partitocracia y la democracia corrompida que ha generado son la expresión de nuestros sueños. Y por eso PP y PSOE mantienen las listas electorales bloqueadas y cerradas en un pacto indestructible, por nuestro bien. Expresión sí, pero expresión de una sociedad maniatada, reducida a la minoría de edad permanente de no poder seleccionar libremente a sus dirigentes. En otras palabras, "Si nosotros somos malos, no somos sino vuestra excrecencia". Tremendo.
Para demostrar las tesis de Antich y atajar la crisis económica en Balears, que se llama crisis turística, Zapatero ha echado mano de la política y ha suprimido la secretaría de estado de Turismo. Mayor capacidad de reacción, imposible. Como consecuencia, y siguiendo el discurso de Antich en el Fòrum, "Los nuevos tiempos piden a la política más planificación", Joan Mesquida, flamante ex secretario de estado y flamante secretario general de Turismo y Comercio Interior –es un hombre que siempre flamea–, ha declarado en entrevista a Diario de Mallorca que en política no hace planes más allá de una semana. No hace falta decir que todo el mundo está consternado. Yo, también. Me ha reconfortado la presencia de ánimo del secretario y también la presencia física que acredita la fotografía de Manu Mielniezuk. La primera, por la confesión a Miguel Manso: "Después de recibir la noticia, hice vida normal, visitar las obras del parador de Lorca". Porque lo normal, después de la degradación, para un hombre que ha nacido no para ser libre sino, como mínimo, para ser ministro, es hacer vida anormal como, por ejemplo, de ciudadano normal. La segunda, por la espléndida cabellera que ha repoblado el cuero cabelludo de nuestro insigne secretario que, seguro, excita la envidia de su anterior jefe, el presidente de la Hípica Almenara, don José Bono, cuyos implantes capilares no llegan ni de lejos a la prestancia y frondosidad de los suyos.
Como demostración del poder del PSIB en Madrid, dice Mesquida que Antich hizo gestiones para impedir la supresión de la secretaría de estado y, a continuación, dado que no le hicieron puñetero caso, mostró su disgusto. No aclara a quién lo mostró, si a de la Vega, a Blanco o al mismísimo Zapatero. Atención, hay que ser muy valiente para arriesgar un posible cargo de diputado o senador en las Cortes Generales en caso de una hipotética derrota en las autonómicas frente al PP. El aparato del PSIB ya está vendiendo esta salida, pues ni ellos mismos se creen que, en caso de derrota, Antich se quede a hacer oposición al PP en el Parlament. Una explicación parcial de la gestión corrupta y megalómana del PP de Matas es la inexistencia de una oposición que mereciera este nombre, con el secretario general del PSIB en el Congreso de los Diputados mientras sus compañeros sesteaban al rebufo de la hiperactividad delictiva gubernamental. "No es nada personal", dice que le dijo el ministro Sebastián. ¿Era obligada esta precisión?