RAMÓN AGUILÓ
Los amigos de Antich son inquietantes. Miquel Oliver, que declaró que despachaba frecuentemente con él y Armengol, que les informaba de todo lo que tenía relación con Video U, fue, por lo visto, el cerebro de todo el entramado de la operación Maquillaje, que ocultaba, tras las personas de los testaferros, a los dos peces grandes, Munar y Nadal. Uno se lo imagina susurrando instrucciones, aunando declaraciones. Uno de los testaferros, García, declaró que le había aleccionado: "tenemos que decir todos lo mismo". Después, se ha lamentado de que tras tanta coordinación y tanta sapiencia, acabara pactando con la fiscalía anticorrupción una pena menor a cambio de incriminar a los peces gordos. Cantó de plano, como villano de película de serie B. Cae Nadal y cae, arrastrada por su caída, nuestra gran profesional, Maria Antònia Munar. ¿Sus errores? Algo mucho más perjudicial para ella que su estufera: su falta de inteligencia: ¿cómo se puede confiar en un personaje atrabiliario como Nadal?, ¿cómo figurarse que Antich proporciona inmunidad?, ¿cómo pudo creerse impune? A quienes los dioses quieren perder, primero les nublan la razón. Pero Antich hace como que no oyera lo que dijera Oliver y reparte naderías: "Decisión acertada y coherente" (la dimisión de Munar), "Si se dan casos de situaciones de mala gestión, estos casos se van corrigiendo", "Se ha impulsado un cambio en la manera de gobernar". Después de las detenciones de Buils y Farrús: "Las detenciones son cuestiones que no gustan a nadie", "Hay que tener una total prudencia". Cháchara vacía. Su secretaria de organización, Alberdi: "Lo importante es garantizar la pluralidad de IB3, algo que está controlado". Es eso, Antich lo tiene todo controlado. Aunque desde fuera se constata que, con mucha suerte, controlaría las consellerias socialistas; de lo que hacían las del Bloc y UM, ni puñetera idea. Este era el gobierno de la progresista trinidad: un solo presidente pero tres gobiernos verdaderos: el socialista, el del Bloc y el gobierno de UM; es decir, un desgobierno.
El otro amigo inquietante es el esposado Farrús. Al fin veo en los medios de comunicación una foto suya. Se parece, con gafas oscuras, a un Robert de Niro con papada en película de mafiosos. No sabía apenas quien era y eso que soy lector impenitente de la prensa local. Sabía que el chollo de las producciones televisivas de IB3 es para Pedro Serra y Jacinto Farrús, pero así como me es muy conocida la cara del editor por antonomasia de la clase política más museística del mundo, desconocía la del editor de cabecera –según Vallés–, de Antich. Hay que ver la cara de los presuntos delincuentes para no amigar con quien uno no debe. Había preguntado a mis amigos de la prensa y nadie me daba información precisa de este también amigo de Antoni Martorell –el hombre de UM que, a diferencia de la Cerdó de Emaya, nadie del PSOE cuestiona, que dirige el juguete preferido de la clase política que nos cuesta más de 60 millones de euros al año, más que la universidad–, apenas algún borroso perfil. Farrús, me comentan, también era el editor de cabecera de Matas. Vallés cuenta que no solamente es editor de cabecera de Antich, sino su mejor y casi único amigo, que almuerzan habitualmente en el Hostal de Algaida, con relación prolongada entre los cónyuges e hípica para familiares. Yo sabía de la aversión de Antich por las frivolidades mundanas de las barras de los bares, donde se arriesga uno a compartir espacio y confidencias con los periodistas, esos vanos personajes, pero desconocía que compartiera aficiones gastronómicas con potentados del ladrillo y de lo que se tercie y con el que se ponga a tiro. Lo veía tal que un cenobio, un hombre estoico, como explicitó en su primer sermón del Consolat, exhortando a sus consellers a sacrificar para los gobernados hasta la vida familiar –Buils se estaría descojonando. No, ya no predica, farfulla incoherencias. Decía que anticipar elecciones perjudica los intereses generales y se le escapó aquello de: "¿Elecciones? ¿Para perderlas? ¡Ni hablar!". Pronto dirá que con Farrús, en la intimidad, sólo habla en castellano.
PS: Circula un panfleto sacado de Internet contra el catalán de un individuo que dice llamarse Ramón Aguiló. Nada que ver conmigo, obviamente.